miércoles, 11 de julio de 2018

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Relato cornudo: Una segunda luna de miel? Parte 1 de 2.

Desde hace varios meses había guardado una firme fidelidad a mi marido, su ricas cogidas, en combinación a menores ausencias de su parte, me habían hecho no necesitar de la verga de otro hombre, todo cambió hace unos días y en nuestras más recientes vacaciones.
Resulta que decidimos hacer un viaje un tanto espontaneo a Cancún, nos fuimos sin ningún plan en mente, pedimos un par de días de vacaciones, los cuales juntamos con el fin de semana y sin más ni más ya estábamos en la playa.
Para mi viaje y, como es costumbre, escogí ropa muy pequeña, compré un par de trajes de baño y un par de vestiditos muy cortos para salir; para hospedarnos escogimos un hotel de adultos, no era particularmente subido de tono, pero si existían mas libertades de las habituales, el hotel estaba principalmente lleno de extranjeros, sobre todo europeos y norteamericanos.
Con mucha naturalidad las mujeres usaban tangas y tomaban el sol top less, la verdad era un entorno muy relajado para usar poca ropa, sin tener que preocuparse por miradas morbosas.
 Siendo tan puta como soy, esto no necesariamente era bueno, una mujer como yo, necesita sentir la mirada morbosa y lasciva de los hombres para sentirse deseada y caliente, cuando esto no pasa, algo se pierde, tanta naturalidad de los extranjeros ante el desnudo, contrasta con nuestra cultura latina, en mi punto de vista de que sirve un ropa o una actitud exhibicionista si no es correspondida con la pasión y la excitación de la audiencia?, sin eso la ecuación no está completa; mi mayor satisfacción es sentirme deseada por los hombres, saber que se les para la verga con verme y que se masturban pensando en poseer mi cuerpo.
 
A pesar de todo esto, la carne y el instinto es fuerte, y es una realidad  que aunque en este entorno la desnudez se vea con mayor naturalidad, un cuerpo bello capta miradas sin importar nada mas, así que según yo era capaz de generar miradas, menos punzantes, pero miradas al fin.
 
Donde sí hay diferencia es en el cortejo, en este entorno hay un mayor respeto, difícilmente alguien te dirá algo subido de tono o intentará tocarte furtivamente, cosa que es más fácil de presentarse en la cultura latina.
 
Durante mi estancia, me sucedieron varias situaciones que me calentaron bastante, así que en varias ocasiones recurrí a mi marido para saciar mis deseos, básicamente salimos poco, pasábamos el día en el hotel y por la noche salimos un par de veces.
 
En nuestro primer día, estuvimos en la playa, al caer la tarde, pasamos a uno de los bares del hotel, el cual se encontraba al aire libre, antes de bajar al bar, pasamos un rato a la habitación, nos recostamos un rato, dejamos algunas cosas, cogimos bien rico y bajamos.
 Realmente no me arreglé para bajar, lo único que hice fue ponerme un short por encima de mi traje de baño y ponerme unos zapatos de tacón, dejé  la parte de arriba del traje de baño y así salimos; a pesar de que con este atuendo, estaba más cubierta que con el traje de baño con el que estuve en la playa apenas una horas antes, el factor de los tacones le daba una perspectiva distinta a mi aspecto, mis piernas se ven más largas y me veo bastante más puta; la idea era tomar algo en tanto llegaba la noche, luego arreglarnos y salir a cenar o a algún bar.
 
Al llegar al bar nos sentamos en unos sillones que quedaban lejos de la barra, no había meseros y para conseguir algo de beber había que procúraselo uno mismo e ir constantemente a la barra.Suelo ser muy servicial con mi marido, así que para este tipo de ocasiones soy yo quien procura levantarse y atenderlo
 La situación no me molesta, primero porque me gusta atenderlo y segundo porque no me gusta estar mucho tiempo sentada, no sé si sea mi inquietud natural (no puedo estar mucho tiempo sin hacer nada) o mi necesidad de salir y contonear un poco las caderas, tal vez es un poco de ambas situaciones.
 
En fin, conforme pasan las copas yo suelo ponerme caliente, así que con toda la intención comencé a exhibirme cada vez que iba por nuevas bebidas, como la barra está lejos de donde estábamos, mi marido no alcanzaba a verme, así que repartía sonrisas, movía la caderas y sobre todo sacaba mis nalgas con singular alegría a cada nueva visita a la barra, de esta forma cada vez que llegaba a dicha barra, recargaba mis brazos en ella y sacaba lo más que podía el culo, podía ver como claramente las miradas se posaban en mis nalgas, pero ningún comentario se generaba, ni mucho menos alguien pretendía meter mano, insisto esto era bueno y malo al mismo tiempo.
 
No tardé mucho tiempo en pedirle a mis esposo que me llevara al cuarto y me diera mi dosis de verga que yo había estado pidiendo a gritos desde hace tiempo, cualquiera persona cerca de esa barra, pudiera haber atestiguado con toda certeza que yo pedía verga a gritos con cada movimiento de mis nalgas.
 
Al terminar de coger, nos arreglamos y decidimos quedarnos esa noche en uno de los bares del hotel, la verdad es que el ambiente estaba muy padre, había mucha gente y varias personas con muy poca ropa, al parecer era una fiesta temática de ropa para dormir, así que varias chicas aprovecharon para lucir prendas diminutas, yo no estaba preparada para algo así, con ello escogí un vestido muy entallado, corto y escotado, en mi ciudad hubiera sido un prenda de escándalo, pero en esta fiesta pasaba un poco desapercibido y no era nada fuera de lo normal.
 
Mi marido y yo bebimos y bailamos, ya entrada la noche dimos un paseo por la playa, ahí estuvimos un rato besándonos y metiéndonos mano, no quisimos coger ahí porque estaba estrictamente prohibido coger en lugares públicos so pena de ser expulsados del hotel, la verdad es que no vimos necesidad de arriesgarnos por esto, si de coger se trataba todo era cuestión de subir al cuarto.

A pesar de ello, si nos dimos una cachondeada riquísima y le pedí que me dejara mamarle la verga, lo hice, el sabor de su verga, en combinación con los tragos que traía encima me pusieron a mil, así que le pedí que me llevara al cuarto, mi marido me dijo que antes quería jugar un poco conmigo y me puso un reto, no era particularmente difícil pero lo interesante era jugar un poco antes de coger.

Me pidió que me quitara la tanga y regresáramos un rato a la fiesta, como yo no traía bolsa, debía estar todo el tiempo con la tanga en mi mano, de esta forma la gente podía darse cuenta fácilmente lo puta que era y el hecho de que no llevaba ropa interior.

Así lo hice y durante varios minutos caminé con mi tanga en la mano, así fui a la barra por tragos, baile un poco y caminé entre la gente, nuevamente, lo que en otro entorno podría haber sido escandaloso, aquí su peso se diluía bastante, a pesar de que varias gentes se dieron cuenta del hecho y me miraron fijamente, la situación no pasó del juego personal entre mi marido y yo.

Al subir al cuarto nuevamente la misma historia, sexo muy rico para después pasar a dormir.

El día siguiente la cosas siguieron subiendo de tono, por la mañana nos fuimos a la playa, y comenzamos a tomar, le pedí a mi marido que me tomara varias fotos, luego de un rato le pedimos a una americano ya muy mayor que nos tomara una foto juntos, él muy alegremente lo hizo, después de tomarnos la foto se acerca a nosotros y le dice a mi marido:
 
–          She is so beautiful an you are an ugly man

–          I don’t need to be pretty my friend

–          I know, but your wife is amazing, tonight I will see channel 12 and I’ll think in her

El canal 12 era un canal de pornografía, al decir esto solo reímos todos, la verdad es que el hombre era un anciano y mi marido no se lo tomó para nada a mal, yo por el contrario sentí una descarga de electricidad recorrer mi cuerpo, no pasaron muchos minutos para cuando le pedí a mi esposo que me llevara a la habitación, al entrar, literalmente abusé de él, le arrebaté la ropa y lo besé, lo acosté en la cama y lo cabalgué con furia, mientras me penetraba recordaba esas palabras y aceleraba el ritmo, al sentir que mi orgasmo estaba cerca, cerré los ojos y me imagen al anciano viendo a una vieja coger en la tv, mientras se jalaba su verga y pensaba en mi cuerpo, no puede más y terminé riquísimo.

Al terminar volvimos a la playa, al poco rato nos topamos nuevamente al anciano en cuestión, para esas horas ya se le veía tomado, es el clásico gringo retirado que desea divertirse en sus últimos años, lo vi y sonreí, ni se imaginaba este tipo, el orgasmo que me había regalado, al toparnos nos dijo que era su cumpleaños, yo no lo creí pero aproveché para regalarle un fuerte abrazo y con toda intención rocé mis tetas sobre su pecho.
 Al regresar a la playa se nos acercó una chica y nos ofreció una sesión fotográfica, aprovechando el tipo de hotel, las fotos podían ser un poco mas subidas de tono, ya sea solo conmigo o en pareja, la verdad a mi me gustó la idea, nunca me había hecho un estudio y me apetecía llevarme un buen recuerdo de Cancún, además la playa es espectacular, con ese paisaje de fondo, la idea era muy atractiva.
 
Le pedí a mi marido que lo hiciéramos, él me dijo que si yo quería hacerlo estaba bien pero que él no quería tomarse fotos, me decía que era algo para mí y que él solo iba a echar a perder la belleza de las imágenes
 
De inmediato subí a maquillarme y a peinarme, además llevé un par de cambios de ropa, las fotos serían en la playa y en traje de baño.

Como el fotógrafo no quería que apareciera a cuadro algún huésped que estuviera cercano a la sesión, me pidió caminar unos metros hacia la propiedad contigua, dicho inmueble se encontraba en construcción, así que la playa estaba totalmente sola, a pocos metros de ahí se encontraban los huéspedes de nuestro hotel, pero para efectos de las fotos era el lugar ideal, porque solo se apreciaría mi cuerpo, la playa y el mar.
 
Mi esposo no quiso acompañarnos así que sólo quedamos el fotógrafo y yo, juntos nos dispusimos a caminar unos metros para llevar a cabo la sesión, comenzamos con las primeras fotos en un muelle y poco a poco me comencé soltar, luego me pidió que nos moviéramos unos metros más y pasáramos a la playa, me coloqué en la arena y seguimos con la sesión, me hizo recostarme, sentarme y pararme en varias poses muy sugerentes, el punto interesante es que como el inmueble se encontraba en construcción, era cierto que no tenía ningún tipo de personas en la su playa, pero si estaba lleno de albañiles trabajando.

En poco minutos mi sesión tenía público, ninguno me decía nada, sólo me miraban fuertemente y con deseo, luego se volteaban a ver y hablaban entre ellos, estoy segura que no me decían nada no por falta de ganas, sino porque les debe estar fuertemente prohibido molestar a los turistas.

Todos eran bajos de estatura, muy morenos, feos, y sudaban copiosamente, todos dejaron de hacer lo que estaban haciendo y me miraron con una mezcla de admiración y deseo, ese es el tipo de miradas a las que me refiero, eso era lo que me hacía falta, sin quererlo esos albañiles feos y malolientes me estaban proporcionando la satisfacción que no podían darme los educados y bien vestidos huéspedes de mi hotel; me habían regalado la lujuria y el deseo, y el saber que puedo despertar eso en los hombres, es mi mejor afrodisiaco.

A cambio de ello, les regalé mis mejores poses, mucha más suelta y excitada posé como una profesional, mostré mi cuerpo lo mas que pude y ensayé las mejores caras sensuales que puede obtener, ellos reaccionaron a mi generosidad y su caras se mostraban aún mas fuera de sí, yo me calenté, me calenté mucho, tanto que no podía seguir. Le dije al fotógrafo que paráramos un poco que quería cambiarme de ropa y que debía ir a la habitación, corrí al cuarto, al entrar me desnudé y me masturbé con intensidad, mientras lo hacía, me miré frente a un espejo de cuerpo completo, me metía el dedo con una mano y apretaba mis tetas y mis nalgas con la otra, gemí y grité

No tardé en terminar, estaba ya muy caliente, mientras me tocaba, me imaginaba posando para mis admiradores, me los imaginaba con la verga de fuera, jalándosela como locos mientras yo ensayaba mi poses más calientes, mientras yo como una puta profesional les hacía admirar mi cuerpo, no sé si eso sientan las mujeres cuando bailan en el tubo enfrente de los hombres, no sé, pero sí eso genera la mitad de lo que yo viví, me muero por intentar bailar en el tubo al menos una vez en mi vida
 
Paradójicamente todos esos cabrones feos y malolientes, ni se imaginaban tener en su brazos una vieja como yo, mientras me admiraban seguro pensaban en la suerte que tenían los hombres con los que he cogido, no se imaginaban que mientras ellos pensaban eso, yo me masturbaba pensando en sus caras llenas deseo y en su vergas paradas y estrujadas por ellos mismos sin descanso; tal vez nos masturbábamos juntos, ellos pensando en mi cuerpo y yo pensando en lo que mi cuerpo les había provocado, si tan sólo hubieran sabido esto, hubieran sabido que sólo por ese momento no hubiera sido tan inalcanzable un vieja como yo, porque una vieja como yo era lo suficientemente puta para no prestar atención a todas esas cosas que hacían impensable el sexo conmigo, una puta como yo había dejado pasar su físico, su falta de higiene y modales; y a cambio de ello, tal vez y sólo tal vez, pudiera haber cedido al morbo, y esos elementos desagradables podrían haber sido el mejor detonante a mi calentura; que bueno que ellos no sabían eso que yo sabía, gracias a ello podía guardarme todas estas cosas para mi calentura y mi masturbada.

Una vez satisfecha mi calentura, regresé a mi sesión, solo para regalarles a mis admiradores nuevamente lo mejor de mi cuerpo, con toda la actitud pensé a en agradecerles el intenso orgasmo que había tenido gracias a ellos, si supieran que me acababa de tocar como una perra, pensando, imaginando y deseando que por la noche al llegar a sus casas mientras se cojan a su mujer pensaran en mis nalgas, o que al momento de terminar mi sesión de fotos, corrieran al baño a jalarse la verga imaginándose mis tetas.

Por la noche mi esposo y yo salimos a cenar a un restaurante muy romántico fuera del hotel,  para la ocasión me decidí por un vestido de lentejuela, negro y sumamente corto, la  prenda incluso no alcanza a cubrir completamente una de mis nalgas, el corte del vestido en la parte de abajo no era recto, así que mientras una nalga si está apenas cubierta, la otra no corría la misma suerte, debajo del vestido me puse un short negro así que nada se veía, pero el atuendo era súper sexy.
 
Cenamos muy rico y yo me tomé tres martinis, con eso fue suficiente para ponerme alegre, relativamente temprano regresamos al hotel y decidimos seguir la fiesta ahí, yo sólo tomé una bebida mas y de manera lenta, pero mi marido si continuó bebiendo de manera importante.

Mientras estábamos en el bar, yo empecé a estar en comunicación con uno de mis lectores, lo hacía disimuladamente para que mi marido no sospechara en demasía, la calentura de lo sucedido en el viaje, las copas y el morbo de estar escribiéndome con él, tan cerca de mi esposo me tenían caliente; en uno de los mensajes me pedían que mandara una foto para ver cómo iba vestida, yo nunca mando fotos con mi cara, así que  era imposible pedirle a mi marido que me tomara una foto en donde no saliera mi cara, además ya hubiera sido el colmo, pedirle a mi esposo semejante cosa, como yo estaba caliente quería seguir el juego, pero no encontraba la forma.

No tardé en encontrar la manera de salir del problema, en una visita al baño por parte de mi esposo, le pedí a un muchacho que estaba cerca que me tomara una foto pero que no saliera mi cara; no hay que ser muy inteligente para sospechar que algo no estaba correcto, la mujer aprovecha a un marido ausente y pide una foto sin cara; el chico sólo rio y se limitó a tomar la foto, la tarea creo que no era desagradable, traté de sacar lo más posible mis nalgas y mis tetas para cada foto y el tipo tenía la mejor de las visiones.

Mi nuevo cómplice era joven y de tez negra, al pedirle la foto se lo pedí en ingles asumiendo que era americano, él me contestó en español, resulta que era un cubano que vivía desde hace algunos años en Miami, era además bien parecido y alto; al tomarme las fotos, se marchó y yo me apresuré a mandar por mail dichas imágenes.

Mi marido regresó y seguimos conversando, al mismo tiempo, trato de mantener comunicación con mi lector vía celular, yo cada vez más caliente, aprovecho la próxima visita al baño de mi esposo para repetir la fórmula, una nueva foto, ahora en una pose distinta pero con el mismo fotógrafo y cómplice, el cual evidentemente sospecha que algo pasa, mi atuendo y mi comportamiento me delatan como una verdadera puta.

Al regresarme la cámara me dice:

–          Nos sea mala a mi también compárteme una copia de la foto, al final que no se le ve la cara

Sonrío coquetamente, me agrada el comentario:

–          Claro, no hay problema lo mereces por ser tan cooperativo

–          A quien se las mandas, alguna amiga? O será algún amigo?

–          Digamos que a un admirador que me encanta

–          Pues considérame otro admirador, ojala yo también pueda encamarte, digo encantarte.

Sonrío nuevamente de manera coqueta:

–          Tal vez… por ahora vas bien
 
Me proporciona su correo electrónico y le mando copia de las fotos que me ha tomado

Durante el siguiente par de horas me ha bombardeado con correos, yo no puedo seguir su ritmo pero los leo todos, por cada tres correos que manda yo apenas alcanzo a contestar uno, cada vez sube mas el tono, básicamente me dice de todo: “que rica te ves” “que nalgotas” “ que buenas tetas, como me gustaría tener mi verga entre ellas” “me urge una mamada” etc

Yo cada vez más caliente le contesto justo de una manera que lo prende más ”gracias a la orden” “que rico” “dime mas papi” “que me harías cabrón?” etc
 
Su mesa está junto a la mía, en eso uno de sus correos me prende sobre manera

–          Por qué no te levantas y me bailas, cierra los ojos e imagínate que soy yo quien está contigo, yo estaré en mi mesa devorándote con la mirada

No puedo más y obedezco, me levanto de mi silla y comienzo a bailarle a mi marido, cierro lo ojos y me imagino a mi nuevo pretendiente, de sobra sé que su mirada debe estar posada en mi cuerpo, con este motivante, muevo las caderas lo mas que puedo, trato de regalarle la mejor vista de mi culo y trato de excitarlo al límite con el vaivén de mi cuerpo; si tan sólo fuera capaz de excitarlo al mismo nivel de excitación que yo tengo, créanme que sería demasiado
 
La canción termina, y reviso mi celular, un nuevo mensaje:

–          Eres toda una profesional, mi verga está a punto de estallar, necesito cogerte¡¡¡ mañana me voy¡¡

Que calentura y que morbo, necesito encontrar la manera de cogerme a este cabrón, ha sido demasiado, todo el entorno conspira para que yo esté ardiendo.

Luego una ventana de oportunidad se abre, es pequeña y es arriesgado, pero el riesgo sólo aumenta mi morbo; mi marido durante el día había entablado conversación con un huésped del hotel, era de EUA, creo que de NY; hay varias cosas que apasionan a mi marido, entre ellas están los deportes y además le encanta platicar con gente extranjera y cuestionar sobre sus costumbres, historia y tradiciones.

El americano en cuestión llega a saludarnos y  mi marido le pide sentarse, al poco rato comienzan una entretenida plática sobre las diferencias entre México y EUA, la plática se da en ingles, además de que no me interesa el tema, no me interesa el lenguaje, con ello aprovecho para intensificar mi devenir de correos con mi nuevo amigo

Al girar la conversación hacia los deportes, sabía que eso podía llevar horas, por fin la riesgosa oportunidad que estaba esperando, no dudé y trate de aprovechar lo mejor posible el tiempo

Le escribo a mi amigo;

–          Voy al baño, al salir me despediré de mi marido, si me deja ir sola, sígueme
 
Me retiro al baño, en mi calentura voy al baño con toda la intención de quitarme el short, así lo hago y entonces mi vestido que de por sí ya era sexy se convierte en vulgar, mi nalgas quedan expuestas,
 
Regreso a la mesa, y le digo a mi marido que estoy cansada, que si gusta puede quedarse:

–          De verdad no te molestaría Dani, es que está muy entretenida la plática

–          Claro que no, te espero en el cuarto; cómo cuanto te tardas?
 
–          Yo creo que como una hora

–          Trataré de esperarte despierta

Por fin las cosas se encuadran para saciar mi calentura, tenía un espacio y tenía un aproximado de cuánto tiempo disponía.

Me retiré, mi marido no se percata de que ya no llevo el short, me dirijo a las escaleras y detrás de mi camina mi nuevo amigo, el subir detrás mío tiene un panorama ideal de mi culo, subo al segundo piso ya que ahí es donde se encuentra mi habitación, camino hacia mi cuarto y justo tres habitaciones antes de llegar a mi cuarto me alcanza y por la espalda me toma por los hombros y me jala hacia la puerta de una habitación que supongo que es la suya.

Rápidamente abre la puerta, yo sigo dándole la espalada, ingresamos a la habitación de manera apurada, cierra la puerta y me empuja contra la pared, detrás mío, me empieza a besar el cuello y el oído, pone una de sus manos en mi cuello y la otra me aprieta las nalgas, me tiene inmovilizada contra la pared y de espaladas, con su mano en mi cuello tampoco puedo mover mucho mi cabeza, como puedo alcanzo a besarle de manera esporádica la boca, eso lo logro sacando mi lengua y juntándola apenas con la de él
 
Comienza a restregarme la verga en mis nalgas y créanme, no sé si sea un estereotipo eso de que los negros tienen vergas grandes, pero me encantaba este estereotipo, lo que sentí entre mis nalgas fue una verga enorme, de inmediato mis ojos, mi vagina y mi boca comenzaron a sentir celos de mis nalgas, deseando que dentro de poco fuera su turno de tener contacto son semejante trozo de carne

Nunca había estado con un hombre de color, pero este primera vez confirmaba todo lo que se dice sobre ellos, sigo de espaldas y ahora su mano se posa salvajemente en mis tetas, me besa con desespero el cuello, el oído y la espalda, yo comienzo a primero a respirar profundamente y luego paso a emitir leves gemidos.

En esta posición me despoja de mi vestido, como no llevaba bra, me quedo sólo en tanga, al caer mi vestido da dos pasos para atrás y me suelta, yo sé que quiere tener un mejor panorama de mi culo, me quedo recargada en la pared y muevo mis caderas de un lado a otro y de abajo hacia arriba, rápidamente regresa y me baja la tanga, quedo por fin desnuda, totalmente entregada a él y de espaldas, me besa la espalda y se pone de rodillas detrás mío.

Con sus manos separa mis nalgas y con su lengua empieza a chuparme el culo, con cada una de sus manos toma una de mis nalgas y las aprieta fuertemente, la sensación es deliciosa, yo gimo más fuerte y me contoneo, su lengua intensifica los movimientos y yo me siento en el cielo.

–          Que rica lengua tienes cabrón, no sabes las ganas que tenía, ahhhh, como me has puesto caliente hijo de la chingada¡¡

Al oír esto intensifica su trabajo, yo me retuerzo de placer

–          Que rico papi¡¡ mas mas¡¡¡ no pares cabrón¡¡

Y así llegó mi primer orgasmo

–          Déjame mamarla papi, quiero ver y sentir esa vergota

Y sin más se levantó y me volteó, sería la primera vez que lo tendría de frente, de inmediato me arrodillé y rápidamente busqué su verga, comencé a acariciarla con una mano por fuera de su ropa, mientras con la otra mano, bajaba su cremallera, mientras lo hacia volteaba a verlo con mi mejor cara de puta.

Al bajar la cremallera, mi mano derecha se apresuró a sacar ese pedazo de carne, al salir apareció frente a mis ojos la más preciosa, grande, larga, oscura y gruesa verga que haya visto jamás, era toda una delicia, un verdadero poema para las viejas putas como yo.
 
Creo que cuando alguien desarrolla un gusto por algo, su pasión es tanta que uno es capaz de encontrar arte en donde los demás no pueden verlo, de tal suerte, si a alguien le fascina la cocina, podrá encontrar gustos y sabores en donde los demás no lo encuentran y podrá admirar mas que otros los talentos de un buen chef, así pasa con todo en la vida desde el arte, hasta cosas más mundanas, creo que hay ciertas personas que pueden considerar a un contador o a un abogado un artista por la destreza con que son capaces de desarrollar sus trabajos.
 
Bueno pues yo soy una admiradora de la verga, así que soy capaz de encontrar belleza en esa parte del cuerpo que puede resultar fea, oscura, y desagradable al tacto y a la nariz.
 
Yo por el contrario amo su sabor, su olor, su textura, su tamaño, su potencia etc. y en ese sentido, esa era una pieza digna de museo, me apresuré a mamarla, la sentí entrar en mi garganta, traté de meterla toda pero era imposible, la mamé lo mejor que pude, acaricié sus huevos con mis manos y con mi boca, era deliciosa, perdí la noción del tiempo mientras la tuve en mi boca.
 A poco rato fui despertada de mi trance, mi amante me pidió incorporarme, se puso un condón (no sé donde se encuentran de esa talla) y me volvió a poner de espaldas contra la puerta, acto seguido sentí por fin su verga entrar por mi vagina.
 
 El sentir ese enorme intruso dentro de mi cuerpo fue impresionante, hoy mientras escribo y lo recuerdo, tuve que parar para masturbarme por la calentura que me genera su recuerdo, después de tocarme he retomado las letras, no creo ser capaz de describir en toda su dimensión lo que es tener una verga de este tamaño, creo que este tipo de instrumentos son aún más valorados por una mujer como yo; suelo decirles a mis amantes que tienen la verga más grande que mi marido como parte del morbo de la sesión, la realidad es que nunca es cierto, hasta esa noche puede por fin tener una verga más grande que la de marido.
 
En EUA hay un dicho que dice “once you got black, you never go back” esto quiere decir que una vez que pruebas la verga de un negro ya no puedes regresar con otro tipo de una verga que no sea negra; no sé si literalmente sea cierto pero estaba muy cercano a la realidad sobre todo para las mujeres como yo, que son capaces de separar el amor del sexo, para una sesión como ésta, donde lo único que importaba era coger, un instrumento así es ideal para cumplir el objetivo.
 
Cuando esta tranca me empezó a coger, nada fue sutil, de inmediato empezó el sexo salvaje, sus arremetidas eran duras e intensas, afortunadamente yo me encontraba sumamente mojada, de lo contrario la combinación del tamaño de su verga con lo salvaje de sus movimientos me hubieran lastimado, mi amante además de salvaje era ruidoso y sudaba mucho, al poco tiempo no sé quien jadeaba y sudaba mas si él o yo.
 
Al estar pegados a la puerta, nuestro gritos se oían hasta el pasillo, yo escuchaba el caminar de la gente y los escucha hablar cuando se dirigían a sus habitaciones, así que era evidente, que ellos iban a escuchar mis gritos al prácticamente ser partida en dos por la verga de mi amante.
 
–          Que delicia¡¡¡ Ahhhhh¡¡¡ que rico cabrón¡¡¡¡ que vergota tienes ¡¡¡
 
Y se lo decía entre gritos, pero a veces la sensación era tan fuerte que el grito se ahogaba en mi garganta y no podía articular palabra
 
–          Mas¡¡ mas¡¡¡ No me la saques nunca papi¡¡¡ que rico¡¡¡¡
 
Por su parte él solo sonreía y jadeaba como un toro, no decía palabra pero su gemidos era evidentes, me hubiera gustado que me insultara, me llamara puta y me nalgueara pero no lo hizo, no hacía falta que me dijera que era una puta, me había comportado y me estaba tratando como tal; yo por mi parte no escatimaba en palabras para expresar mi fuerte grado de excitación
 
–          Hijo de tu chingada madre, que grandota la tienes¡¡¡ no sabes que rico me estás dando¡¡¡ no pares cabrón¡¡ así me querías tener verdad cabroncito??, yo también te tenía ganas, pero no sabía que tenias esa vergota cabrón¡¡¡ eres un rey¡¡
 Con su verga adentro terminé un par de veces, estábamos tan calientes que lo único que hicimos fue entrar al cuarto sin pasar del pasillo que estaba frente a su puerta, en un pequeño espacio me retorcí de placer y me dieron una de las cogidas más ricas de mi vida; mientras seguía con su verga adentro y cuando suponía que mi amante estaba por terminar, le dije:
 
–          Quiero que te vengas en mi boca papi
 
Acto se seguido me la sacó y me pidió que me pusiera de rodillas, yo abrí la boca esperando ese chorro de semen, mientras tanto él se masturbaba y gemía, yo hacía lo mismo y me tocaba el clítoris, esos segundos conmigo de rodillas, con los dos masturbándonos y esperando que en cualquier momento saliera de esa vergota un chorro de semen, fueron súper excitantes, no tardó mucho en terminar, al hacerlo pegó un grito que seguro se oyó hasta donde mi marido conversaba con el gringo, nunca había estado con un hombre tan escandaloso, me gustaba, me gustaba sentir que gozara tanto el sexo, de su verga salió un chorro enorme de semen, me parecía que era como una tubería, entre más grande, más agua puede contener, esta era una verga enorme, así que de ella, salió una gran cantidad de líquido espeso y delicioso.
 
Me llenó el cuerpo, al sentirlo caer en mi, intensifiqué el movimiento de mis dedos y tuve mi último orgasmo, rápidamente tomé con mis manos su semen y me lo llevé a la boca, era literalmente la cereza en el pastel, me encantaba¡¡
 Unos segundos después salí de mi transe y recordé que debía apurarme para llegar a la habitación antes que mi marido, entré al baño y me aseé un poco, tome mi tanga y la utilicé para limpiar el semen que quedaba en mi cuerpo, al día de hoy no la he lavado y ya me ha servido para masturbarme un par de veces.
 
Me despedí de mi amante, él regresaba a Miami al día siguiente, no creo volver a verlo, a menos de que algún día coincidamos en algunas vacaciones, difícilmente tendré nuevamente en mi cuerpo esa belleza de verga, pero en el inter me queda la satisfacción de este recuerdo que hoy les comparto.
 
Regresé a mi habitación varios minutos antes que mi marido, cuando él regresó yo ya dormía; durante toda la noche tuve sueños eróticos y creo que hasta terminé alguna vez, soñé en blanco y negro, principalmente en negro…..
 



Relato cornudo: Una segunda luna de miel? Parte 2 de 2.

Al día siguiente amanecí adolorida y por supuesto caliente, desafortunadamente para mi marido, el remordimiento no aparece en mi mente luego de ese tipo de sesiones.
Dormí completamente desnuda, al despertar, mi marido aún dormía, una cosa llevó a la otra y en pocos momentos yo me revolcaba dentro de la cama como una perra, me tocaba con frenesí recordando la cogida de ayer y sobre todo la enorme verga de mi fugaz amante.
Cerraba los ojos y recordaba varios pasajes de la sesión, había algunos elementos que me excitaban sobremanera y que de manera más recurrente venían a mi mente; el pasaje en donde nos masturbábamos juntos esperando su esperma, como me sometía de espaldas tomando mi cuello con sus manos, y la mamada a su verga, todos eran de mis eventos favoritos, pero de todos ellos, mi preferido era cuando recordaba cuando tomé por primera vez su verga por debajo de su pantalón y cuando posteriormente emergió grande y poderosa, como un animal salvaje al salir de su jaula, ese era sin duda el clímax de mis memorias.
En ocasiones sólo pensaba en su verga, sin imaginar ni recordar nada mas, mi pensamiento era exclusivo de ese miembro gigante y oscuro, era una especie de reconocimiento a esa belleza, la verdad en muchos sentidos me valía madre mi amante, su nombre, ocupación, aspiraciones, si era guapo o feo, lo más importante para mí era precisamente su verga, y la mejor manera de reconocerlo era dedicarle mi masturbada única y exclusivamente a ella.

Pude fácilmente despertar a mi marido y pedirle que calmara mi calentura, pude hacerlo, despertarlo mamándole la verga, tal y como lo he hecho muchas veces, pude gemir tan sonoramente que fuera imposible no despertar; pude hacer muchas cosas y no las hice; en vez de hacerlo preferí quedarme debajo de las sábanas tocándome y moviendo mis caderas mientras lo hacía, era una manera de agradecerle a mi amante por la rica cogida del día anterior, era una especie de fidelidad, en donde quería que mis pensamientos le pertenecieran sólo a él
 
Mientras más caliente estaba, cerraba y abría los ojos, cuando los cerraba pensaba en la verga del día anterior, cuando los abría veía dormir a mi marido y me calentaba pensar en que me estaba masturbando justo a su lado y pensando en otra verga, el morbo era tanto que luego me imaginaba siendo penetrada por otro cabrón mientras él dormía, eso me calentó muchísimo y por fin terminé
 
Me levanté para ir al baño, al estar lavándome las manos, me encontré la tanga del día anterior, a los pocos segundos ya la tenía en mi nariz, oliendo y recordando el semen de mi amante, luego la pasé por mi cuerpo y entonces venía a mi mente mi cuerpo lleno del esperma de mi amante, mientras con una mano sostenía mi tanga, con la otra estaba nuevamente tocándome como desesperada, estaba ardiendo, lejos de que mi calentura se calamara cada momento se incrementaba mi excitación, incluso yo me sorprendía de todo lo que me estaba pasando y lo intenso de todo lo que estaba sintiendo,  mi convicción de no despertar a mi marido era firme, sencillamente no iba a hacerlo y eso me calentaba aún más.
 
Me hice a la idea que me iba a masturbar pensando en esa vergota hasta que se calmara mi calentura o apareciera mi esposo, lo que pasara primero, un nuevo orgasmo se asomó y empecé a gemir de manera intensa, contraje mis músculos lo mas que pude; al sentir mi orgasmo, pasé de estar completamente erguida y de pie, a estar casi en cuclillas de lo intenso de mi venida, así apreté las piernas y me encorvé, la calentura era inmensa, después de terminar, me tendí en el suelo, ahí duré algunos minutos, extasiada, sorprendida y satisfecha, poco a poco mi respiración se fue normalizando y mi calentura se disipó.

Una vez que terminé mi cometido, aproveché para tomar un baño, al salir del baño mi esposo ya había despertado, él procedió a bañarse también, nos alistamos y bajamos a desayunar, luego un poco de la misma rutina de los días anteriores, playa todo el día, tomar el sol, beber, comer en el hotel y descansar en completa relajación.

Durante todo el día estuve pensando en la verga del día anterior, simplemente no podía sacar esa imagen de mi mente, el entorno tampoco ayudaba bastante, en estas condiciones en donde simplemente nos dedicamos a relajarnos y a descansar, era muy fácil echar a volar la imaginación y recordar.

Me hice acompañar de un libro, pero poca atención le presté, por varias horas sólo pretendí leer, el libro estaba abierto pero yo sólo pensaba en un trozo de carne, negro y grande; poco a poco mi temperatura subió y comencé a calentarme nuevamente, mis pezones se veían deliciosos por debajo del traje de baño, eran evidentes, no era necesario prestar mucha atención a mis senos, para poderlos adivinarlos erectos y listos para ser mamados.

A diferencia de otras veces en donde la calentura me lleva a violar a mi marido, esta vez la situación era distinta, simplemente hoy no me apetecía coger con él, a pesar de mis infidelidades, mi deseo sexual por mi esposo nunca ha decaído, ese día había algo distinto, la experiencia de la noche anterior había sido excelente y muy a mi pesar, me había quedado con ganas del morbo y la adrenalina que representa una infidelidad, teniendo a mi esposo tan cerca
 
Parecía que lo que más podía excitarme en ese momento era el riesgo, el hecho en sí de probar otra verga; esto independientemente si dicha verga fuera más grande o más pequeña que la de mi esposo, o si el amante en turno fuera más habilidoso o más atractivo que mi marido; todo eso no importaba lo importante era el morbo y lo emocionante de lo prohibido.
 
Así estuve todo el día caliente pero sin coger, por su parte mi marido no hizo mucho por tener un espacio para el sexo, lo conozco y sé que no tenía que ver con su deseo sexual sino por un simple hecho de recuperación física, literalmente lo había exprimido en los días anteriores, y estas horas de descanso le venían muy bien; mi historia era diferente, caliente estaba, pero solo por hoy, necesitaba algo distinto

Al caer la tarde nos dispusimos a arreglarnos para salir, era nuestra última noche en Cancún y realmente no teníamos planeado nada, para esta ocasión decidí utilizar un pantalón a la cadera un tanto holgado y lo acompañé con un top súper sexy, era de color negro, muy escotado y desgarrado de varias partes, la mangas tenían agujeros y en la parte de arriba estaba compuesto de tiras horizontales, estos detalles hacían que el top se me viera bastante subido de tono, por supuesto no usé bra y me pezones podían apreciarse con cierta facilidad

De hecho, he de confesar que el top forma parte de un conjunto que compré en un sex shop, se acompaña con un pant de escándalo, él cual es de licra y lleno de perforaciones que dejan ver la piel, el conjunto completo sólo puede ser usado en la intimidad o por una puta profesional, al utilizar sólo el top con el pantalón holgado el atuendo aunque es muy sexy, todavía es, por decirlo de alguna manera, utilizable.

Una vez listos estábamos indecisos en que hacer; mientras decidíamos bajamos al bar y comenzamos a beber, yo realmente, más que caliente estaba morbosa, la experiencia de la verga del día de ayer me tenía francamente pendeja.

Nos sentamos en una mesa alejada de la barra y empezamos a tomar, conforme pasaban las copas yo me sentía más en ambiente y más perversa, realmente esa noche a pocas cosas le hubiera dicho que no, desde coger con más de uno, hasta engancharme con otra mujer, insisto en que mi sensación era distinta a una fuerte calentura, quería algo distinto, no era sólo el sexo; tan era así, que seguía sin pedirle a mi marido que me quitara las ganas, y esto era sencillo, no le podía pedir que me quitara las ganas de algo que no podía, esa noche no tenía ganas de sexo convencional, y aunque me pesara, ese tipo de sexo era el que podía ofrecerme mi esposo

Pensé en proponerle algún tipo de juego, en donde nos convirtiéramos en dos personas diferentes, eso podría ayudar pero creía que no sería suficiente, así que no me convencía del todo esa posibilidad.

Con el paso del tiempo me comencé a aburrir, la mesa estaba aislada y el ambiente no era de lo mejor, con cualquier pretexto buscaba la manera de pararme, desde constantes visitas la baño, hasta los tradicionales viajes a la barra para ir por algo de beber.

Además de que necesitaba movimiento, principalmente necesitaba mover el culo, me moría de ganas de captar miradas, quería que alguien me agarrara el culo o rozara mis tetas, desafortunadamente nada de eso pasó.

Poco tiempo después me resigné un poco, en ese ambiente difícilmente iba a encontrar lo que necesitaba, de esta forma le pedí a mi marido que subiéramos a la habitación.

Subimos a la habitación, nos recostamos y empezamos a besarnos, mi marido me levantó el top y comenzó a mamarme las tetas; no, simplemente hoy no, no lo sentía, no era el momento, no lo deseaba, no me excitaba y no me mojaba, pude hacer caso omiso a esos detalles pero no quería hacerlo, puede hacerlo como una especie de favor para mi esposo y que al menos él tuviera placer, pero de sobra sé que mi marido no goza si no me ve excitada, y eso no lo iba a poder disimular, podía pretender gozarlo, pero mi falta de calentura sería evidente,  mi pareja me conoce lo suficiente para darse cuenta que simplemente no me hubiese excitado.

La verdad quería salir, quería ir a un antro lleno de gente, quería bailar, tomar y desvelarme, entre besos le pedí a mi marido que me complaciera, como era nuestra última noche quería aprovechar al máximo, comprensivo como siempre, aceptó darme ese gusto.

Nos incorporamos y nos dispusimos a salir, tomamos un taxi y nos dirigimos a la zona de mayor movimiento en materia de vida nocturna.

Escogimos un antro de los más populares de la cuidad, era un lugar de música moderna, ideal para bailar, su diseño era parecido al de una plaza de toros, era casi redondo, de tres niveles, en el primer nivel y al centro estaba la pista de baile, luego había un segundo y un tercer nivel con mesas, en el tercer nivel se encontraba la barra, el segundo nivel era muy estrecho, solo había un pequeño pasillo y mesas en todo su alrededor, como dije el primer nivel era el mas amplio ya que ahí se encontraba la pista y mesas, el tercero era también amplio aunque menos que el primero, ya que ahí se encontraba la barra y dos filas de mesas, unas pequeñas al frente y unas muy amplias al fondo, el segundo piso era muy estrecho con un pasillo angosto y mesas.

El diseño del lugar hacia que todo mundo estuviera relativamente visible, al estar en círculo, la gente de arriba veía perfecto a los de abajo, y los de abajo solo al levantar la vista podían ver a las personas de arriba, el lugar además no era muy grande.

A nosotros nos ubicaron en el tercer nivel y justo en el centro del semicírculo, el sitio era ideal para tener una buena vista de todo el lugar, nosotros podíamos ver perfecto a la gente de la pista y las personas en la pista nos podían ver también de manera sencilla.

El caso con las personas del segundo nivel era un poco distinto, nosotros podíamos verlos muy bien, pero la gente que estaba gusto debajo de nosotros no podía vernos con tanta facilidad.
 
Nuestra mesa era pequeña y muy alta, así que era lo mismo estar de pie que sentado, desde que llegamos no me senté y no dejé de bailar, de repente mi marido se levantaba y bailaba conmigo, a ratos se volvía a sentar pero invariablemente yo seguía bailando.

En un momento dado nos percatamos que en el segundo nivel había un grupo de chicas entre ellas había dos que eran pareja, no eran particularmente atractivas, pero era muy evidente que una de ellas era la femenina y la otra era la masculina, la que hacía las veces de la chica llevaba vestido corto, por su parte la que hacía las veces del chico, llevaba pantalones flojos, playera y gorra.

Pasaron unos minutos cuando fue notorio que ambas mujeres discutían, era también evidente que la parte masculina reclamaba y se le veía molesta, en tanto que la femenina parecía querer arreglar la situación, trataba de abrazar a su pareja pero simplemente era rechazada.

La situación duró por varios minutos, hasta que la chica en cuestión se cansó de pedir disculpas, se sentó en la silla y se puso a llorar, mientras la otra cabrona bailaba y se divertía con el grupo de amigas.

Justo enseguida de este grupo de mujeres y justo debajo de nosotros estaba un numeroso grupo de hombres, era claro que venían de alguna Convención, todos vestían igual y eran hombres todos entre 30 y 40 años.
 
Mientras todo esto sucedía yo seguía con lo mío, estaba divirtiéndome mucho, bailaba y bailaba, mi marido aprovechaba para meterme mano con singular alegría y sin disimulo, me agarraba las nalgas y apretaba mi tetas de vez en vez, luego me ponía de frente a él y me regalaba unos besos deliciosos.

Poco a poco mi espectáculo dejaba de pasar desapercibido por los asistentes al antro, cada vez notaba que mas miradas se posaban en mi cuerpo, lo hacían con cierto disimulo al encontrarme acompañada, pero yo me daba cuenta perfectamente de que estaba llamando la atención

Al poco rato cambié un poco mi posición, me puse de espaldas a mi marido y me recargue con mis manos en el barandal que se ubicaba justo alrededor del tercer nivel, en esa posición la gente de abajo tenía una buena visión mía.

Para ese momento yo ya estaba muy caliente así que descaradamente saqué los tirantes de mi tanga, los cuales se hacían muy evidentes con mi pantalón a la cadera y mi pequeño top, luego me puse en posición justo como si me estuviera cogiendo, con las manos recargadas, sacando el culo y de espaldas a él, mientras bailaba le restregaba descaradamente mis nalgas en su verga, movía de arriba abajo el culo y creo que el espectáculo era de lo mejor.

Mi marido estaba tan caliente y estaba tan concentrado en mis nalgas y en ver cómo se las restregaba, que no se percataba que mucha gente ya me veía con mas descaro, yo al estar de espaldas volteaba solo de reojo a ver a mi marido y lo veía con sus ojos clavados en mi culo, luego volteaba mi lado izquierdo y veía a tres hombres en la mesa de enseguida, hacia abajo a varios hombres que bailaban con otras mujeres, a mi derecha a un par de meseros, y los mas simpático de todo eran los tipos de justo debajo nuestro, los de la Convención del segundo nivel, de plano varios de ellos se voltearon para dar la espalada a la pista y verme de frente

Para ser sincera para esos momentos yo ya no le bailaba a mi marido, comenzaba a bailarle a mi audiencia, a los de la pista, a los de bajo, a los de los lados y a cualquiera que quisiera ver, los que tenían mejor visión eran los del segundo nivel, al voltearse y dar la espalada a la pista los tenía casi de frente.

Yo para entonces ya estaba muy caliente, justo ese entorno era lo que necesitaba ese día, me estaba divirtiendo mucho y me estaba excitando demasiado.

En eso le pido a mi marido que me lleve a bailar a la pista, así lo hicimos y yo con los tirantes de mi tanga a la vista, volví a regalar mi mejor contoneo de caderas a los ojos de cualquiera que quisiera mirar.

Sé perfectamente que mi marido no tiene problemas en exhibirme, porque sabe que me calienta y él se beneficia de esa situación, ya que al final suelo cogérmelo como desesperada, hoy  la situación era distinta sólo que él no lo sabía, a pesar de que mi calentura iba en aumento, yo seguía sin pretender coger esa noche con mi esposo.

Bailamos solo un rato, pero en ese breve momento traté de comportarme como una bailarina de table, sabía que varias miradas se posaban sobre mi cuerpo y eso me encantaba, realmente tenía una fuerte necesidad de mostrarme y exhibirme, de hacer que todos desearan mi cuerpo, me imaginaba bailando rodeada de hombres, desnudarme para ellos y dejarlos locos de deseo.

Al regresar a nuestra mesa debimos de pasar justo por el pasillo del segundo nivel, después tomaríamos unos escalones para subir al tercer nivel donde estaba nuestra mesa, en nuestro recorrido debíamos pasar por la mesa donde se encontraba el grupo de muchachas donde estaba la pareja de lesbianas (en donde por cierto la chica femenina seguía sola y lloraba) y por el grupo de hombres que hace rato me miraban y que parecían venir de una Convención, eran de 7 a 10 hombres, todos de mediana edad y bien vestidos.

Mi marido caminaba delante de mí y me tomaba de la mano, el espacio era pequeño así que no podíamos caminar juntos, de esta forma alguno de los dos debía ir por delante y otro por detrás, como digo mi esposo tomó esa posición de liderazgo.

Pasamos por la mesa de las chicas y justo pasaríamos por la mesa de los hombres, ellos se encontraban de pie y en dos filas la mitad de ellos los tendría de frente a mí y la otra mitad los tendía de espaldas, justo iba a pasar muy cerca de la fila de hombres que me daban la espalda.

Instintivamente al llegar a la fila de hombres le solté la mano a mi marido, al liberarme de su mano pude cambiar perfectamente mi posición de caminar de frente a caminar de lado; con toda intención, al hacerlo, me acerqué lo mas que pude a la fila de hombres que me daba la espalda, una a una, las espaldas de estos desconocidos fueron rozadas de manera generosa por mi tetas; sencillamente fue increíble¡¡¡, lo hice lo mas despacio que pude, me pegué a su cuerpo lo mas que pude, de tal suerte para ellos fue evidente la sensación de mi cuerpo y de mis senos, era imposible que no pudieran notarlo.

Además del morbo natural del hecho, el repetir el movimiento con varios hombres le dio al acontecimiento un mayor grado de excitación, mis tetas desfilaban sobre estos desconocidos, uno por uno estos tipos me hacían gozar, era de lo mejor, terminar de pasar mis tetas con uno y saber que seguía otro, en todos los casos la siguiente arrimada era más fuerte y más notoria que la anterior, de tal suerte que el último hombre en cuestión prácticamente sintió mi respiración cerca de su nuca.

Sencillamente me encantó, sentí una descarga de electricidad por mi cuerpo, mis pezones estaban que estallaban por debajo de mi top y mi vagina ya estaba lo suficientemente húmeda como para recibir sin problema cualquier tipo de verga sin necesidad de preámbulos.

Al terminar mi recorrido volví a tomar la mano de mi marido y regresamos a nuestra mesa, la historia fue más o menos la misma, mi esposo sentado y yo bailado. Mientras lo hacía cerraba los ojos y recordaba la verga del día anterior, luego recordaba lo que acababa de suceder, el rozar con toda intención mis tetas ante toda una fila de hombres y sencillamente me prendí bastante, luego fantaseaba con esa misma fila de hombres pero dispuestos y listos para meterme la verga, me imaginaba en cuatro patas con una verga adentro y con varios hombres haciendo fila esperando su turno para poseer mi cuerpo.
 
Necesitaba una verga, cualquiera, la que fuera siempre y cuando no fuese la de mi marido, pero más que nada, en ese momento, la deseaba en mi boca, no sé por qué tenía es fuerte deseo de mamar una verga; me encanta mamarla, me gusta hacerlo despacio y rápido, me fascina recorrerla con mi lengua, me agrada acariciar y chupar los huevos, me gusta tocarme las tetas o el clítoris mientras la mamo, me excita mover el culo al mismo tiempo que la tengo en mi boca, me apetece morderla cuando lo creo necesario, procuro siempre tener las tetas de fuera mientras lo hago y eventualmente poner la verga en cuestión en medio de mis tetas o pesar la punta justo entre mis pezones, pero sobre todo me encanta la idea de saber que puedo tener un orgasmo mientras la mamo
 
Al poco rato mi esposo me avisa que debe ir al baño, no pude evitar pensar que es una buena oportunidad para seguir con mis puterias, después de la arrimada de tetas que les di a los chicos que están justo debajo de mi, tanto ellos como yo tenemos un humor diferente; uno de ellos se da la vuelta, queda de frente a mí, me sonríe y me mira sin disimulo, yo le sonrío de vuelta y sigo bailando, a veces me doy media vuelta y le dejo ver mis nalgas, las cuales se mueven de la manera más sensual que puedo.

Desafortunadamente mi marido no demora mucho, regresa, me toma de la cintura y me besa, al instante mi nuevo admirador disminuye sensiblemente la cantidad e intensidad de sus miradas.

No pasa mucho tiempo cuando sea yo quien deba de retirarme al baño; el baño de las mujeres se encuentra en el último rincón del antro; al dejar mi mesa, volteo hacia donde se encuentra mi admirador, él me encuentra con la mirada, yo le sonrío lo mas coquetamente que puedo; él entiende el mensaje y disimuladamente me sigue.

Al avanzar siento su mirada por detrás de mí, muevo las caderas lo más que puedo y me aseguro que los tirantes de mi tanga sigan visibles, el baño se encuentra justo a la mitad entre el segundo y el tercer nivel, por lo que este hecho, en combinación con la distancia lo hacen inaccesible a la vista de mi esposo
 
Justo antes de entrar al baño, mi admirador me alcanza

–          Hola cómo te llamas?
 
–          Dani y tú?

–          Luis

–          Mucho gusto Luis

–          Eso es lo que quisiera darte un gusto, estas buenísima¡¡

–          Gracias

–          Y además que manera de moverte, bailas como una profesional
 
–          Gracias pero no soy profesional

–          Con quien vienes?

–          Con mi marido, por qué?

–          Nada mas preguntaba

Por un momento pensé que había dando la imagen de ser la amante o la puta de mi acompañante, pensé que una esposa no se comporta de esa forma, así que era fácil adivinar que era una cualquiera, una golfa pagada o la amante a la que llevan de vacaciones, me encantó la idea¡

–          Espérame un rato, tengo que entrar al baño, ok?

–          Aquí te espero preciosa

Entré al baño, al disponerme a lavarme las manos, volteé hacia un lado y vi a la chica lesbiana llorando y sentada, me dio pena y me acerqué a consolarla

–          No vale la pena, tu estás muy bonita y no te mereces que te traten así, no le ruegues por favor
 
–          Gracias, en verdad muchas gracias

–          Que vas a hacer?
 –          La verdad no quiero salir, me da pena estar afuera así, me voy a estar aquí un rato a ver si ella viene a buscarme.
 
–          Sabes que no va a venir verdad?, hace rato estaba platicando muy animadamente con otras chicas y tomándose fotos
 
–          Si la vi y por eso me escondí aquí, es cierto, no creo que venga, pero al menos un rato si me quiero quedar aquí en lo que me calmo

–          Ok, si necesitas algo me dices

–          Muchas gracias otra vez

Me di la vuelta y camine a la salida, en eso súbitamente una idea se me vino a la mente, tomé mi teléfono y le escribí un mensaje de texto a mi esposo.
 
Al salir mi nuevo amigo me esperaba en la puerta, sólo lo tome de la mano y lo jale hacia mi.
 
–          Ven, acompáñame adentro
 
Caminé delante de él y mientras lo hacía, movía mis nalgas, mientras caminaba me despojo de mi top sin detenerme, con mi torso desnudo abro la puerta del último sanitario, el más lejano, entramos y le pido que se siente en la tasa del baño. Al mismo tiempo que hice todo esto, mi amiga lesbiana me miró con cierto asombro y complicidad, al pasar junto a ella sólo le sonreí.
 
De inmediato bajo mi pantalón y retiro mi tanga, luego me acercó a él y comienzo a besarlo desesperadamente,  pongo mis tetas  a la altura de su boca para que me las mame un rato, por fin voy a tener una verga distinta a la de mi marido, no puedo desperdiciar esta oportunidad, tengo poco tiempo y yo tengo horas caliente
 –          Eso querías verdad cabrón, querías a esta puta verdad?
 
–          Sii
 
–          Pues no sabes la suerte que tienes cabroncito, porque en este momento me vas a tener¡
 
Y así rápidamente me arrodillé y saqué su verga, tenía poco tiempo pero debía tener una verga en mi boca, no era grande ni mucho menos, pero eso poco importaba, la importante era el morbo, me la metí a la boca, con una mano tocaba mis tetas y con la otra tomaba su verga, se la mamé con intensidad pero por pocos segundos, no quería hacerlo terminar, sólo quería quitarme las ganas de tenerla en mi boca, los pocos segundos que la tuve en la boca me hicieron calentarme demasiado, estaba muy cerca del orgasmo, tan cerca como estaba sólo era cuestión de tiempo para terminar, no era necesaria una verga grande ni tenerla dentro por mucho tiempo
 
Me incorporé y la cabalgué un rato, realmente lo violé, él sólo estaba sentado y yo hacía todo el trabajo
 
–          Dame cabrón, dame,  te apuesto que nunca vas a tener una vieja tan puta, tan caliente y tan buena como yo¡¡
 
–          Si, si
 
–          Te gusta cabrón, te gusta esta piruja?

–          Si

–          Pues aquí me tienes, gózame¡¡
 
Luego le tomé las manos y lo hice que recorriera mi cuerpo desde los hombros hasta mis caderas, con toda la intención de que sintiera mis curvas.
–          Estoy buena cabrón?
 

–          Estas buenísima hija de la chingada

–          Qué rico papi; agárrame el culo¡¡
 
Y me tomó de las nalgas y sentí de inmediato la descarga de electricidad que supone la llegada de mi orgasmo, inmediatamente moví lo mas que pude las caderas y por fin llegó, era muy intenso
 
–          Ahhhh, siii, siiii, que rico¡¡¡¡¡
 
La cogida realmente duró muy poco, al terminar me vestí rápidamente y lo dejé ahí, le di un beso y le entregué mi tarjeta de presentación del trabajo
 
Regresé con mi marido y me pregunta sobre mi retraso:
 
–          Recibí tu mensaje, que te ibas a tardar un poco; qué había mucha fila en el baño?
 
–          Un poco, pero sabes que me encontré a la chica lesbiana de abajo, estaba llorando y me quedé un rato platicando con ella, te escribí el mensaje mientras la consolaba un poco, estaba llorando mucho
 
–          Ok, todo bien
 
–          Mas o menos, no quiere salir
 
Al poco rato abandonamos el lugar, realmente yo estaba muy tomada y seguía caliente, la diferencia es que mi necesidad de morbo ya se había saciado.
 
Con mi borrachera, en el camino de regreso le sobaba a mi esposo su verga en el taxi, luego al llegar al hotel le pedí caminar un rato para que se me bajara un poco lo tomada, en la playa se la mamé un rato y le pedí que subiéramos, al regresar a la habitación cogí riquísimo con mi esposo, durante largo rato y en más de una ocasión, con una verga grande y poderosa, muy diferente a la que recién había tenido, era extraño, la cogida y la verga de mi marido superaban por mucho lo que había vivido hace apenas unas horas en el antro, pero ese encuentro fue fundamental para que mi deseo por mi esposo renaciera, paradójico no creen?


Al terminar nos dormimos casi al amanecer y por fin me sentía satisfecha, había pasado unas excelentes vacaciones llenas de placer y sexo, tal y como lo pretendía mi marido, lo único que no había salido tal y como él esperaba, era en lo referente a la exclusividad de mi cuerpo, pero al final eso era algo que sólo yo sabía, así que ambos podíamos regresar satisfechos, sobre todo yo…





 


Perdón por mis retrasos en contestar correos, pero mi vida profesional me está demandado mucho tiempo, seguiré contestando en la medida de mis posibilidades, gracias por escribir y por sus comentarios. Para quienes me piden como amiga en messenger, por lo general sólo acepto a personas con las que he tenido un primer contacto por correo      














 
 


 
 



 
  











 









 














 































































































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