domingo, 22 de abril de 2018

intercambio de parejas
El día de hoy fui infiel a mi esposo por primera vez, pero ex-trañamente no siento remordimiento mi preocupación alguna, sino por el contrario siento una gran satisfacción porque lo disfruté con plenitud, Antonio me hizo sentir la pasión escon-dida en lo más profundo de mi ser, algo que no sentía hacía mucho tiempo, él también la pasó muy bien y de igual forma se sentía complacido. Por mi parte además, siento que salí de la rutina, hice algo distinto, me liberé y seguí mis instintos, tomé la iniciativa en la aventura, me desprendí de ataduras y me centré en mí misma, en encontrar mi propio placer. Este tipo de relación hizo cambiar mi vida y me hizo sentir atractiva por siempre.
Hacía calor por el cielo azul despejado de Arequipa, normal en casi todo el año, especialmente en agosto, bastante gente asistía a la actividad principal por el aniversario de la ciudad, Mi nombre es Johanna, mis amigos me dicen Juanita y paso a narrarles esta historia erótica, fantástica, sin fronteras para mí, espero les agrade:
Estaba yo atendiendo un 14 de agosto en un puesto de comida típica de la provincia de Castilla, pues me tocó partici-par en una actuación por el día de la ciudad en el colegio de mi único hijo, ubicado en Umacollo , en el distrito de Yananhuara. Tengo 48 años, soy esbelta, tengo mis nalgas bien redonditas y mis senos son medianos, turgentes y en su sitio, soy trigueña, mi sonrisa es esplendorosa, aunque parezca mentira no hago deportes, ni voy al gimnasio, pero por alguna razón mi cuerpo está en buena forma, pienso que es por herencia de mis padres.

Estaba ese día con un peinado con trenzas francesas, lle-vaba un traje típico de la provincia de Castilla, compuesto por una falda color granate con dos rayas blancas horizontales en la tercera parte inferior, me llegaba hasta los tobillos que mos-traba mi cuerpo en toda su belleza, llevaba además una blusa blanca con un tira blanca que ceñía mi cintura, se complemen-taba con un hermoso sombrero de paja con una cinta roja en la copa y por último calzaba una lindos zapatos negros de taco de 4 centímetros, que levantaba muy bien mis nalgas; todos el público me miraban con admiración, estaba mostrando los platos típicos, cuando en eso se me acerca Antonio un padre de familia, conocido por mí, bastante jovial, maduro y muy guapo, me saluda y como de costumbre me hace siempre halagos, como: que guapa estás hoy día, lo que daría por salir contigo, etc.
Debo señalar que estoy casada con un hombre mayor que yo hace 25 años, él ya no me acaricia, ni me piropea como antes, solo vive su vida, antes me encantaba hacer el amor con él, pero actualmente, Félix que así se llama, es indiferente en la cama, probablemente no tenga nada que ver con que tan atractiva estoy, tal vez tiene un problema personal, co-mo depresión o estrés que provoca que su deseo se-xual disminuya, quizás tenga problemas no resueltos, resenti-miento, emociones contenidas, entre otras cosas, no lo sé.
Con Antonio estuvimos conversando unos 15 minutos, so-bre los platos típicos, al cabo de un momento se retiró, despi-diéndose con un beso cerca a mis labios y un nos vemos Jua-nita, estás guapísima, enredándose nuestros dedos instinti-vamente.
Luego de una hora terminó mi turno y decidí retirarme, cuando se acerca Antonio otra vez sonriente y me pregunta si ya se retiraba, le dije que sí, pero que todavía se iba a quedar un ratito más, Antonio entonces me cuenta lo que había pasa-do, comenzando una amena conversación, al cabo de una media hora de charla con él, me despido indicándole que debía devolver el traje típico ese mismo día, si no tendría que pagar un sobrecosto, Antonio me dice, ah que bien, yo voy por el centro, ¿te puedo acompañar?, sintiéndome impactada y alagada por su amena conversación, sin pensar le dije que bueno sí. Luego de unos minutos esperamos un taxi, durante la espera recordaba la relación que tuvimos hacía una año en un campeonato de fútbol en el colegio, en ese evento sentíamos una atracción fuerte ambos, yo me sentía apreciada por él y llena de sensualidad, pues en ciertos momentos sentía el rose de su manos grandes con mis nalgas o con mis senos, lo cual me excitaba de sobremanera.
Ya en el taxi, conversábamos de los tiempos de soltería, él me decía que si me hubiera conocido en ese tiempo la hubiera pretendido, conversábamos de varias cosas, cuando descen-dimos del carro y me doy cuenta que no llevaba ropa para ponerme luego de entregar la ropa alquilada, le comento a Antonio y él me dice, no te preocupes, te compro un bonito vestido ahorita, que he visto aquí cerca, acepté y nos dirigimos rápidamente, ya en la tienda, me lo mostró, efectivamente era un bello vestido amplio de seda a rayas rojas y blancas, ceñido a la cintura, largo hasta las pantorrillas, con amplio escote, que hacían juego con mis zapatos negros, no lo pensé dos veces y acepté el regalo, me cambié y cuando salí del cambiador, Antonio quedó maravillado como me quedaba. Fuimos a devolver el traje típico a la tienda, quedando libres, Antonio me invita entonces a tomar unos helados, salimos luego a pasear por el centro de la ciudad, cuando en eso una ráfaga de viento hizo que mi vestido se levantara quedando mi trasero completamente expuesto, no tuve más remedio que poner mi mejor sonrisa, este acontecimiento hizo que mi compañero se emocionara profundamente, entonces se acerca a mí y me dice al oído: ¿eres feliz? Yo con una cara de extrañeza le dije que sí, y le dije que tenía buena familia y un buen trabajo, An-tonio me dice entonces, este… no te gustaría probar cosas nuevas?… En ese momento me sonrojé y le pregunte: ¿Qué clase de cosas nuevas? y él me respondió: pues vamos a un ambiente íntimo, un hostal y te explico, es que aquí hace mu-cho ruido, sumamente turbada acepte la propuesta indecente.
II
Pues bien, no fuimos a un hostal bonito y bien escondido, llamado el Marqués, en el distrito de Mariano Melgar, eran de esos donde entraban parejas para tener sexo, con suites con sauna y jacuzzi, habitaciones alfombradas, TV cable, servicio de restaurant, cocheras privadas; estaba nerviosa, el vestido de seda que Antonio me había comprado, se levantaba con el viento otra vez, dejando al descubierto mis piernas bien tor-neadas. Entramos rápidamente al cuarto con baño, corrimos la cortina y Antonio comenzó a besarme y a desvestirme rápi-damente, yo colaboré ávidamente, hasta quedar con mi calzón blanco y en sostén, los cuales volaron por los aires en unos segundos y de pronto me encontré encima de Antonio que comenzó a proferir términos eróticos como: que hermoso culo tienes Johannita, todo este tiempo he esperado este momento, déjame penetrártelo por favor, yo que había tenido sexo anal con mi esposo hacía unos años, llegó a agradarme, pero dejamos esa actividad pues mi marido se diluyó por razones religiosas, quedando para el olvido; le dije que sí pero tenía que lubricarme bien con un instrumento que Antonio había comprado. Él estaba echado de espaldas en la cama, con su formidable pene bien erecto, me coloque a un costado de él y puse mis senos a la altura de su boca, dejado que me lubricara el ano plenamente con sus largos dedos, gastándose todo un sachet que había comprado, me introducía un dedo, luego dos y hasta tres dedos y solo sentía placer, lo más excitante era de que me chupaba las tetas unas tras otra, haciendo de que éstas se erectaran de una forma poco común, sentía que me las mordía, jugaba con mis pezones con sus dientes deli-cadamente, estaban totalmente mojados y al mismo tiempo continuaba Antonio lubricando mi ano con sus largos dedos el cual estaba totalmente abierto, como nunca. Gracias a este pre calentamiento sentía que estaba al borde de un gran orgasmo, el continuaba ahora chupándome con más fuerza mis tetas y agarrándome las nalgas, especialmente el culo, yo me monté con avidez encima de ese formidable falo erecto, haciendo que la cabeza de éste penetrara mi culo, ¡despacito! por favor le decía, ¡la cabecita nomás! Él lo hacía con mucho cuidado levantado su cintura hasta la parte más alta de mis nalgas, para sentir mejor la excitación me recline hacia atrás, ahora Antonio me agarraba las tetas poderosamente con sus dos manos, yo le decía así, despacito, solo la cabecita de tu rico pene, respondiéndome él con ironía sin dejar de manipular mis tetas con su manos grandes, ¿cuál cabecita? ya te lo metí todito; efectivamente su pene me penetraba por el culo en toda su magnitud y el lubricante cumplía efectivamente su papel , yo sentía que me venía en un orgasmo inmenso, de pronto él se mueve y me hecha en la cama, me levanta rápidamente las dos piernas y se las pone en sus poderosos hombros y me penetra rápidamente por el ano con su pene, que además de estar lubricado naturalmente, se había aplicado el resto del lubricante que estaba tan resbaladizo que se introdujo fácilmente, sin el más mínimo dolor; comenzó a galopar fuerte y sincronizadamente, y yo a punto de estallar en un orgasmo espectacular, gimiendo de placer, ponía con fuerza mi trasero para que me penetrara más y sin robarle un centímetro, de pronto siento que Antonio comienza a ser más frecuente sus movimientos y yo estallo en un orgasmo inmenso que dura unos 10 a 12 segundos gimiendo y gritando de placer, en ese instante maravilloso siento que a él se le hincha el pene y eyacula sobre mí, profiriendo tres gemidos roncos llenos de placer absoluto, sacudiéndose la cabeza de puro placer, luego me besa tiernamente, echándose luego al costado mío, dejándome su semen caliente en lo más profundo del recto, quedando ambos inertes totalmente, fuera de este mun-do. Cuando acabamos Antonio me dijo: ¿te gusto?, en ese momento le quería decir con una satisfacción que me había encantado! lo que hicimos, pero a la vez me sentí confundida por la infidelidad con mi esposo, pero aun así le dije que sí, que si me gustó bastante, Antonio solo se echó a reír y me dijo: cámbiate rápido que ya casi es hora de ir a almorzar, te invito a comer un cebiche en los Calimares. Yo solo hice caso me vestí y fuimos a ese lujoso restaurante en la urbanización Santa lucía en el distrito de Bustamante y Rivero a festejar el acontecimiento, aunque algo en mi me decía que tenía ganas de más de ese fortuito evento.
Javiero







miércoles, 14 de marzo de 2018

UN TRIO DE ENSUEÑO

intercambio de parejas
Todo comenzó en un grupo de whatsapp de solo mujeres, entre charla y charla nos enviábamos fotos de las vergas de nuestros maridos, unas de ellas nunca le habían tomado foto a la vega del esposo y mucho menos habían tenido experiencias nuevas con ellos.
Luego de varias fotos y comentarios, una amiga me hablo por interno y me dijo entre comentarios tímidos que si algún día le prestaba a mi esposo, se sorprendió cuando le dije que cuando ella quisiera, la condición era que yo debía estar a un lado.
Concretamos fantasías y se llegó el día, la recogimos en la casa, nos fuimos para un motel, ella muy tímida se bañó mientras mi esposo y yo nos calentábamos con unos tragos y muchos besos.
Ella salió del baño se nos acercó y empezamos a besarnos las dos mientras mi esposo nos miraba, nos besamos como un par de mujeres enamoradas, nos denudamos, le bese la cukita como si fuera otra boca hasta que se vino en un espectacular chorro en toda mi cara, luego hicimos un 69 increíble tanto que yo también me vine a chorros en su cara.
Hasta ahí todo normal para mí pero para ella era increíble, me dijo al oído que si recordaba la fantasía que ella tenía, le dije que no había problema que mi esposo ya estaba preparado; ella se puso el arnés mío, le dijo a mi esposo que se acostara y abriera las piernas que ella quería ver la cara cuando ella lo estuviera penetrando, asi fue, mientras ella lo clavaba el sufría como porque su culo se lo estaban rompiendo y yo no aguante de ver eso y me puse a chuparle la verga, les confieso que escuchar gemir a mi esposo mientras otra nena lo penetra es una excitación increíble, nuestra amiga nuevamente se vino a chorros estaba muy arrecha.
Yo al ver esto no aguante me puse el arnés y mientras mi esposo le chupaba la cukita yo lo clavaba a él y me besaba con ella, el gemía como si fuera un virguito y disfrutaba de esa cucota hinchada y muy mojada, luego después de esto nos pusimos a su disposición, las dos estábamos en el borde la cama en 4 y mientras no besábamos él nos clavaba intercalando su verga en nuestras cukitas, luego cambiamos ella se acostó boca arriba yo encima y el empezó a darme por el culo mientras ella me chupaba mis tetas hasta que me dijo que quería sentir la verga de mi esposo en su culo, que era virgen por el culo y que se lo quería dar a mi esposo
Él la puso en 4 y dándole suavecito mientras ella se adaptaba a la verga se fueron emocionando hasta que él le dio como a rata mientras ella gritaba como una actriz porno, eso me arrecho tanto que no aguante y me masturbe con mi vibrador, parecía ver una escena porno en vivo.
Por ultimo ella dijo que quería tragar semen, que nunca lo había hecho, mi esposo saco su verga la limpió y después de una buena mamada se le vino en la boca, en la cara y en las tetas, uff que chorrote, ella no lo creía, todo lo que había pasado y logrado vivir en una noche.
Terminamos y la llevamos a su casa, ah yo me vine como 4 veces en chorro y creo que ella se vino muchas más veces, desde ese día hacemos encuentros esporádicos con ella, por el wsp me dice que solo tendrá de mozo a mi esposo y a mí de mocita por mucho tiempo, en cada encuentro ella se desinhibe tanto que mi esposo le da por todas partes y ella le pide más duro mientras yo me masturbo a un lado, son momentos súper.



















jueves, 8 de marzo de 2018

con mi tia fantacia cumplida

intercambio de parejas
La idea de pasar mis vacaciones en la playa me pareció grandiosa y más aún ya que iba a estar cerca de mi tía Claudia, ella es una mujer de 35 años pero se conservaba muy bien, era alta de 1.70 m de estatura, piel clara, un buen par de tetas grandes y firmes, unas piernas muy voluptuosas y tonificadas, pero lo que más llamaba la atención es su magnífico culazo grande, respingón y redondo
Tenía un cuerpo escultura que en cada reunión o fiesta familiar se robaba las miradas de todos y yo no era la excepción, mis primeras pajas se las dedique al culazo de mi tía Claudia y al pasarlos años nació en mí una obsesión por monumentales par de nalgas
Llegando a Acapulco le llamo a mi tía Claudia quien iba a pasar por mí, entre todo el caos de la central de camiones no lograba encontrarla, tarde 5 minutos buscándola hasta que la escuche llamándome
-Toño, por aquí –gritaba mi tía levantando la mano
Al llegar con ella me quede boqui abierto, mi tía se veía hermosa ella traía pues un vestido largo casual blanco ajustado con unos tacones del mismo color, mi tía se lanzó sobre mí dándome un fuerte abrazo. Debido a un accidente que sufrió mi tío hace mucho tiempo quedo estéril y nunca tuvieron hijos porque lo que mi tía era muy cariñosa conmigo
-Me da mucho gusto que estés –dijo dándome un beso en la mejilla– la última vez que te vi fue en navidad
-Gracias por invitarme tía –conteste
-No hay por qué Toño, tú siempre eres bienvenido a nuestra casa
Me ayudo con mi equipaje y mientras caminábamos al auto puede notar como pasajeros y trabajadores de la Central de camiones se le quedaban viendo al culazo de mi tía y no era para menos se veía fenomenal con ese vestido, no había nadie que no la estuviera mirando.
De camino a su casa me comento que mi tío tuvo que salir a atender unos negocios y que estaríamos 2 semanas solo nosotros. La casa de mis tíos era bastante grande, ambos tenían una vida cómoda ya que mi tío era dueño de un pequeño hotel y estaba a punto de abrir otro en puerto Valllarta










Llegamos a la casa y mi tía Claudia se adelanta un poco para abrir la puerta en lo que yo bajaba mis maletas. Mi tía me estaba dando la bienvenida a su casa cuando accidentalmente se le caen las llaves y al inclinarse para recogerlas su tremendo culo quedado empinado frente a mí, en ese momento me entraron unas ganas de darle una fuerte nalgada como siempre había imaginado.
Me contuve y mi tía levanto sus llaves, voltio a verme y me regalo una sonrisa. Entramos a la casa y me llevo al cuarto que iba ocupar, subiendo las escaleras el culazo de mi tía quedo a la altura de mi cara meneándose a cada escalón que subía, tuve una erección ante semejante panorama, yo solo admiraba su magnífico culazo moviéndose de un lado a otro.
Llegamos al cuarto y me dijo que tomara una ducha mientras ella preparaba la cena. Mis tíos tenían una bañera bastante grande, la llene con agua tibia y me metí relajándome, cerré mis ojos y todo lo que venía a mi mente era el culazo de mi tía meneándose en las escaleras, mi verga se puso y en la calentura del momento me comencé a masturbar, me deje llevar imaginado el culo de mi tía hasta que el toquilo de la puerta me asusto.
-La cena está casi lista –cometo mi tía.
-Si tía, enseguida voy –respondí saliendo de la bañera.
Sin acabar de masturbarme me salí de la ducha y fui a cenar, en medio de la cena mi tía dijo que se ira a duchar también, echándole una última mirada a su culo termine mi cena y con mi tía duchándose inspeccione la casa que era bastante grande, al pasar enfrente de su recamara me entro una gran curiosidad y excitación, me puse a hurgar sus cajones encontrado varias de sus bragas y una que otra tanga.
Me llamo la atención una tanga roja, la agarre para verla mejor y mi verga nuevamente se puso dura las lleve a mi nariz y las comencé a oler, tenían un aroma dulce de mujer madura, seguí husmeando y en lo más en lo más profundo del cajón encontré un vibrador, no me lo podía creer, mi tía con un vibrador. En eso escucho los gritos de mi tía buscándome y guarde rápidamente todo sin alcanzar a examinar el vibrador.
-Aquí estoy tía –conteste un poco agitado.
-¿Dónde estabas? –Pregunto ella– bueno no importa, para mañana tengo planeado varias actividades así que duérmete temprano.
Me fui a dormir pero no dejaba de pensar en mi tía y en el vibrador que había encontrado, me volví a masturbar y esta vez no me detuve hasta correrme. Al día siguiente nos levantamos muy temprano y lo primero que hicimos fue ir a desayunar a un restaurante, terminando de desayunar nos dirigimos al centro comercial y como siempre el culote de mi tía llamaba la atención bailando al compás de su caminar aún más con esos jeans ajustado que traía puestos.
Me compro ropa y un traje de baño para ir a la playa y antes de irnos fuimos a comprar uno para ella, tomo varios trajes y se fue a los vestidores a probárselos, regreso vistiendo un bañador color blanco con negro con tirantes al cuello.
-¿Cómo me veo? –me pregunto dando una vuelta en el vestidor.
Solo alcance a responder muy bien tía, me quede sin palabras ante semejante espectáculo y mi verga no tardo en despertar, me enseño cada traje que se probó, parecía una pasarela exclusiva para mí y como protagonista su enorme culazo, no tardó en aparecer con un bikini negro ajustado que resaltaba sus curvas, se veía fantástica y para ese momento ya no controlaba mi erección. A los pocos minutos mi tía me llamo desde el vestidor.
-Podrías ayudarme con mi bikini Toño –dijo dándome la espalda y colocando sus manos en sus tetas– no logro quitar el nudo del bikini.
-Claro que si tía –dije acercándome a ella disimulando mi erección– yo te ayudo.
Me coloque detrás de ella y comencé a desanudar el bikini, tener ese culo a centímetros de mi verga me volvía loco, quitando el nudo del bikini accidentalmente arrime mi verga dura en sus nalgas, mi tía pego un pequeño salto por la impresión pero no dijo nada.
Yo también me asuste un poco pensando en que mi tía se iba a enojar pero ella se quedó quieta, seguí quitándole el nudo del bikini mientras le daba ligeros arrimones a su culo, termine de quitar el nudo y mi tía Claudia se quedó inmóvil aun con mi verga pegada a su culazo, no sabía qué hacer en ese momento había soñado tantas veces con eso que antes de que pudiera hacer algo la encargada de la tienda nos interrumpió y mi tía me dijo que con eso era suficiente ,muchas gracias, y que la esperara afuera.
Salí rápidamente del vestidor con mi verga totalmente erecta no había forma de disimularla, me senté con la pierna cruzada tratando de esconder mi erección pero era imposible, mi tía regreso y haciéndome señas fuimos a caja donde compro el bikini negro, regresemos al auto y en todo el camino no dijimos nada de lo ocurrido en el vestidor.
La incertidumbre me comía durante la cena, no sabía cómo abordar a mi tía y me sentía algo incómodo hasta que mi tía rompió el silencio.
-Parece que te gusto el bikini –dijo mi tía rompiendo el silencio.
-Si tía, te veías muy bien en el –respondí nervioso.
Ella solo se rio y continuamos cenando, eso relajo el ambiente y seguimos hablando sobre la escuela, mis planes a futuro y demás temas, me comenzó a preguntarme cosas personales y términos de cenar nos fuimos a dormir. Me acosté pero no pude dormir, ya era de madrugada y no dejaba de pensar en lo sucedido en los vestidores y en el culazo de mi tía, tenía mucho calor y me levante para ir al baño y refrescarme pero antes de llegar pude escuchar pequeños gemidos en voz baja provenientes de la recamara de mi tía Claudia.
En ese momento me entro un gran morbo y la excitación de ir a ir a espiarla, me acerque lentamente a su recamar y volví a oír nuevamente sus gemidos, mi verga se volvió a poner dura imaginándomela usando el vibrador, la puerta no estaba cerrada con seguro y al empujarla lentamente con mucho cuidado logre abrirla un poco, la vista fue increíble, mi tía Claudia estaba solo con brasier y bragas acostada en su cama con sus piernas abiertas disfrutando de su vibrador tratando de contener sus gemidos.
Ante increíble visión mi verga se puso tan dura que no pude controlarme más, entre sigilosamente sin hacer ruido y estando mi tía con los ojos cerrados le acaricie su pierna. Ella se asustó al verme parado en la esquina de su cama, se cubrió rápidamente con las sabanas y me ordeno enojada que me fuera de su recamara.
-¡Qué haces aquí! –Exclamo furiosa mientras se levantaba de la cama–lárgate de inmediato.
Se puso enfrente de mi tratando de sacarme de su recamara a empujones pero era eran tan fuerte mi impulso que no me importaba más nada. La sujete con fuerza pegándola hacia mi intentando darle un beso, ella rápidamente se separó he intentaba escaparse de mis brazos, le comencé a sobar sus tetas y su concha con mis manos al mismo tiempo que la sujetaba.
Mi tía Claudia hacia el intento de zafarse pero le resultaba imposible, poco a poco dejo de luchar y comenzó a ceder antes mis caricias, sin darle tiempo a reaccionar le estampe nuevamente un beso a lo cual ella seguía diciéndome que me detuviera pero respondía a cada beso que le deba.
La besaba por todo su cuello hasta llegar a sus tetas y con mis manos le apretaba todo su inmenso culo, mi tía comenzó a emitir pequeños gemidos y a pedirme que me detuviera pero se dejaba manosear sin resistirse, la voltee y empecé besar toda su espalda bajando despacio, llegue hasta su brasier y lo desabroche sin problemas, mi tía Claudia estaba totalmente entregada a mis arrumacos, continúe hasta llegar a su culazo y baje sus bragas, al fin pude ver ese tremendo culo que me obsesionaba desde niño desnudo.
Teniendo semejante culazo en mi cara me lancé a acarícialo y besarlo como loco, masajee y bese cada una de sus nalgas, mi tía se inclinó un poco dejando ver su rajita desde atrás, mi tía coloco sus manos sobre mi cabeza y lentamente me guio hasta su coño que estaba perfectamente depilado, empecé a besar y lamer alternado entre su vagina y nalgas, mi tía Claudia fue abriendo sus piernas de forma tímida.
Era mi primera vez viendo y lamiendo un coño, empecé a lamer sus labios y su clítoris sin parar mi tía comenzó a gemir y a temblar al ritmo de mis lamidas, yo seguía como loco chupando y lamiendo su concha hasta que se tensó y dando un largo suspiro grito que se corría, el orgasmo de mi tía fue tan fuerte que me mojo toda la cara.
Mi tía cayó boca arriba sobre la cama aun temblando por el orgasmo, me lancé sobre ella y continua besándola, con los roces y caricias mi verga se abrió camino hacia la entrada de su vagina, estaba ansioso por metérsela y perder mi virginidad con mi tía Claudia que tanto había deseado. Rápidamente coloco su mano protegido su vagina quitando mi verga.
-No podemos hacer esto Toño, soy tu tía –dijo con un tono dócil– no me la metas.
Mi verga estaba tan dura que no iba a dejar pasar la oportunidad, llevándome por la lujuria quite su mano sin resistencia e introduje mi verga de un solo golpe en su coño, mi tía solo dio un largo gemido al sentirla toda, ya estaba mojada por el vibrador por lo que mi verga entro con facilidad, su rajita estaba tan cálida y mojada que casi me corre al instante.
-Siempre soñé con hacer esto tía –dije besándola.
Mi tía correspondió el beso y comencé a mover mis caderas lentamente, metiendo y sacando mi verga, sus gemidos fueron aumentando a cada embestida que le daba, besaba todo su cuello y sus tetas mientras ella me acariciaba la espalda, los gemidos de mi tía llenaron la habitación y me motivaban a arremeter con más fuerza.
Intente aguantar lo más que pude pero al ver al mujeron de mi tía gimiendo no pude resistir más, mi verga empezó a palpitar y antes de correrme mi tía saco mi verga eyaculando afuera, termine manchando su vientre y tetas con mi semen, la imagen de mi tía cubierta por mi leche era gloriosa como en mis más sucias fantasías.



sábado, 3 de febrero de 2018

fotos robadas de mi cuñada con mi relato

intercambio de parejas




Me llamo Raúl y quiero contaros una historia de algo que sucedió el verano pasado. Tengo 52 años y mi mujer 48. No es alta pues mide 1,60 pero tiene un cuerpo precioso. Es delgada con un culito precioso, unas tetas mas bien pequeñas pero con unos pezones respingones la mar de sexis y unas piernas muy bien hechas. Llevamos casados 20 años tenemos 2 hijos y somos de un nivel económico medio-alto
.
Todos los años durante unos días del mes de Agosto, un íntimo amigo nuestro Ramón viene a visitarnos y disfrutar unos días de vacaciones.
El caso es que unos cuatro días después de su llegada una de las noches que cenamos en casa a eso de la una de la mañana me marché a la cama y ellos quedaban hablando un el salón que da al jardín. Al cabo de un rato de estar en cama me levante pues estaba desvelado y pensé en ir a ver de qué hablaban mi mujer y Ramón. Para no delatar mi presencia salí y di la vuelta a la casa por el jardín hasta llegar al salón. Allí estaban sentados y como estaba la puerta corredera abierta podía oír claramente todo lo que decían. En ese momento oigo que Ramón le dice a mi mujer.
- Quiere
s decir que la única polla que has visto en tu vida ha sido la de tu marido.
- Si – le contestó ella.
- Y no te gustaría ver otra distinta solo para comparar.
Mi mujer se puso roja como un tomate y como tímidamente dijo. No lo sé. En ese momento mi amigo se levantó, se colocó delante de ella y le dijo. Bájame el bañador. Ella no reaccionaba pero estaba mirando la bragueta de Ramón Este le volvió a decir.
- Bájame el bañador y verás algo que te va a encantar.
En ese momento ella le agarró el bañador con las dos manos y se lo bajó hasta las rodillas. Quedó como paralizada sin poder apartar la vista de la polla de mi amigo. A pesar de estar flácida y caída tenía más de diez centímetros de lago y era ya bastante gorda. Mi mujer no reaccionaba ante aquella cosa a escasos treinta centímetros de su cara, hasta que mi amigo le dijo.
- Quieres verla tiesa y dura.
Ella casi en un susurro y súper excitada pues la conozco le contestó.
- Sí.
- Entonces a que esperas – dijo él.
Entonces mi mujer se la agarró con su mano derecha y empezó a masajearle la polla de arriba abajo empezando a sentir en su mano como iba creciendo y engordando. Al cabo de un par de minutos se había convertido en un aparato enorme no me gusta exagerar pero no medía menos de 28 cm. Y era casi tan gordo como la muñeca de mi mujer que con una mano no abarcaba todo su diámetro.
Mi mujer estuvo trabajándole la polla durante unos minutos y se veía venir que de un momento a otro el se correría en su cara pero en vez de eso, el le agarró la cabeza por los pelos y empezó a acercar esa tranca a la boca de mi mujer. Ella ya totalmente fuera de si, abrió la boca y empezó a chupársela despacio pasándole la lengua por toda ella y tragándosela hasta donde podía. Le estaba haciendo a mi amigo una mamada increíble, la polla entraba y salía de su boca a un ritmo cada vez mas rápido y al ver la cara de mi mujer se veía que estaba disfrutando con aquella mamada como una loca. Intentaba meterla tan dentro de su garganta que varias veces tuvo arcadas. Como podréis imaginar mi amigo estaba en el 7º cielo sintiendo y mirando como mi mujer le estaba haciendo la mejor mamada de su vida.
Ella estuvo trabajando el miembro de Ramón durante más de 15 minutos hasta que sacándolo de su boca y con una voz que nunca le había oído le dijo.
- Por favor córrete ya. Quiero sentir como te corres dentro de mi boca.
Volvió a tragarse aquella tranca y mi amigo no la hizo esperar más. Vi como empezaba a temblar y a descargar dentro de la boca de mi mujer toda su leche. Ella no dejaba de chupársela y se iba tragando todo lo que el le daba. Vi como por la comisura de los labios le salía parte del esperma de Ramón y no dejó de mamársela hasta que el terminó de soltar todo lo que tenía dentro. A continuación se sentó en el sofá al lado de mi mujer y le dijo.
- Levántate, ponte de pie aquí delante de mi con las pierna bien abiertas y los brazos detrás en tu espalda.
Ella obedeció y se colocó como el quería con sus piernas bien abiertas y los brazos a la espalda. Entonces el empezó a acariciar el cuerpo de mi esposa empezando por los tobillos y subiendo por los muslos primero por fuera y a continuación por dentro. Luego le dijo:
- Sácate la blusa.
Mi mujer llevaba una blusa de playa de esas que llegan a medio muslo y con botones por delante. Ella continuaba con un calentón impresionante y empezó a desabrocharse los botones hasta que la blusa cayó al suelo. Hasta ese momento yo no sabia que ella no llevaba nada por debajo por la que quedó desnuda delante de el con las piernas abiertas a los lados de sus muslos. A partir de ese momento el sabeo que le dio Ramón recorriendo todos los recodos de su cuerpo la llevaron al nivel más alto de excitación al que creo que se puede llevar a una mujer. Cada ves que mi amigo le chupaba un pecho ella daba un gritito de placer y cuando sus dedos le rozaban el coñito casi se le doblaban las piernas.


Al cabo de más o menos 10 minutos de este sobeo mi mujer dijo lo que nunca imaginé que ella pudiera pedirle a un hombre que no fuera yo. Llorando de placer y de excitación dijo.
- Por favor haz que me corra. Quiero que veas como me corro delante de ti.
El le contesto:
- No. Hasta que me lo pidas bien.
Ella no entendía lo que quería mi amigo y le dijo con voz entrecortada.
- Ya te lo estoy pidiendo bien. Te lo pido por favor no puedo mas necesito correrme o me moriré.
- Quiero que me lo pidas como una puta, como mi puta – dijo el.
Y mi mujer ya sin poder contenerse más dijo.
- Por favor quiero ser tu puta haz que me corra te lo suplico no puedo aguantar más.
Entonces Ramón muy lentamente empezó a introducir dentro de su coño dos dedos de su mano derecha y empezó un lento mete saca mientras que con su mano izquierda le trabajaba el clítoris. Mi mujer ya no pudo contenerse más y empezó a tener un orgasmo salvaje. Las piernas se le doblaban y tuvo que apoyarse en los hombros de Ramón y al momento estalló dentro de ella todo el placer que una mujer puede tener. Mi amigo al ver que el orgasmo de mi mujer no paraba seguía metiendo y sacando sus dedos de dentro de ella. Al cabo de un momento se dio cuenta de algo que solo yo conozco que mi esposa es multiorgásmica, por lo que siguió follándola con los dedos hasta que ella ya no podía tenerse de pie. Mi mujer estuvo corriéndose prácticamente sin parar durante 5 minutos hasta que ella dijo.
- Por favor fóllame. Quiero tener tu poya dentro de mí. Necesito sentirla dentro de mí.
- Pídemelo bien – el le contesto.
Y ella dijo…
- Por favor ya sabes que soy tu puta. Te lo suplico por favor fóllame ya.
Entonces el agarrándola por las caderas le coloco las rodillas sobre el sofá y colocó la punta de su poya en la entrada del coño de mi mujer. Ella al sentirlo empezó a bajar su culito y lentamente comenzó a metérselo hasta que lo tuvo entero dentro. Inmediatamente empezó a subir y bajar sus caderas a un ritmo cada vez mar rápido. Al momento empezó a correrse Echándose hacia delante abrazó a Ramón y apoyando su boca el los hombros de el para ahogar sus gritos de gusto se lo estuvo follando en esa postura como 20 minutos. Los orgasmos que le ví tener en ese tiempo no pude ni contarlos Mi mujer estaba absolutamente abandonada e entregada a los 28 cm. Que tenía dentro de ella. A continuación mi amigo sin dejar de penetrarla se levantó y con ella en brazos la colocó de espaldas en el sofá colocó las piernas de ella en sus hombros y empezó a bombearla de una forma salvaje. Yo no podía dar crédito a lo que veía.
El coño de mi mujer se había hecho perfectamente a la enorme poya de Ramón y a cada embestida se oía como un chapoteo producto de los flujos que mi mujer estaba soltado a chorro. No paró de tener un orgasmo detrás de otro durante los 30 minutos que mi amigo estuvo bombeándola hasta que ella entre sollozos gemidos y otros ruidos le dijo. Por favor córrete ya dentro de tu puta. Necesito sentir como te corres dentro de mí. Mi amigo no la hizo esperar mucho y al momento empezó a soltar toda su leche dentro de mi mujer. Al terminar ella le cogió la polla y empezó a chupársela limpiándola hasta que quedo flácida y brillante.
Yo no pude seguir viendo más y me fui. Al cabo de 10 minutos mi mujer apareció en el dormitorio estuvo un momento en el baño y se acostó.
Ella nunca me dijo nada de lo que había sucedido esa noche y yo por supuesto tampoco.

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