miércoles, 15 de septiembre de 2010

Relato Me engañaron y me gustó

intercambio de parejas

Es una corta historia llena de muchas emociones, espero que les guste
Eran las 10 PM una de esas noches oscuras y de tanta soledad. Venía con gran tristeza y el Corazón destrozado ya que el amor de mi vida me había traicionado ,los vi mientras ella la mia con gran placer su falo erecto y el con esa cara de perro hambriento se sacudía de emoción la tomo del cabello la tiro al piso y la abrió de piernas colocando sus labios en su dulce vagina que húmeda la veía brillar.

Ella se contoneaba de placer y con gran fuerza tomaba su cara y la presionaba contra su concha, el no se cansaba de chupar y lamerla toda. Introduciendo sus dedos uno a uno los metía y se deslizaban tan fácil como estaría de arrecha que pedía mas casi lo vi introduciendo su mano y sacándola cada vez con mas fuerza; ella no paraba de gritar y de exigirle que le diera con mas fuerza, que la tomara duro y que le demostrara lo macho que el era; el, sin parar de lamer y de meterle por completo su mano le gritaba:” te gusta perra, te saboreas de placer”.

Luego, de un solo movimiento la volteo y metió uno de sus largos y gruesos dedos por su ano ya humedecido de tanto placer; se chupa uno a uno, metiéndolos a ese ritmo; ella no paraba de gritar y de venirse a chorros, donde yo estaba sentía hasta el olor y el calor de este par de perros por un momento me olvide de lo que estaba pasando y me deje llevar por la ocasión; me metí mis dos dedos ya húmedos en mi vagina que estaba casi apunto de explotar. Empecé a frotar mi clítoris, ya duro como una roca, sacando mis tetas que lamia una a una y mordiendo mis pezones con gran fuerza; quería sentir algo lo suficientemente grande y duro en mi boca o mi concha que estaba apunto de reventar; mi mano no era suficiente, abrí mi bolso y encontré mi crema: sin pensarlo dos veces la metí y empecé a moverla para todos lados; estaba tan arrecha que no importaba que estaba pasando.

Me acomode y la metí por mi culo aun virgen y…. que placer que sentí, que mordía mis labios para no ser escuchada. Gemía de placer mientras mi crema hacia su trabajo; me vine como nunca, tanto que humedecí mi ropa interior y temblaba tanto que no era capaz de mantenerme.


Pensé en unirme y empezar la faena con ellos, pero vi que no hacia falta allí: estaba ella chupando otra vez su pene mientras el agarraba sus tetas con tal fuerza que podía ver su mano marcada en ellas; metió su falo entre sus pechos que lamia con cada subida, chupaba sus testículos y saboreaba como si fueran un par de duraznos; en un segundo la vi cabalgando y moviendo sus caderas de arriba abajo y gritando de placer, se voltio y el veía sus nalgas moverse; metió su dedo en su culo y ;la hizo pegar un alarido se vino otra vez. Ya había perdido la cuenta.

El chupo sus dedos una vez mas y la coloco en cuatro, la agarraba de su larga cabellera y daba golpes a sus nalga y repetía que si le gustaba; ella no hablaba solo gritaba la gran puta siendo cabalgada por esta bestia que destrozaba todo en ella; Ya era mi segundo orgasmo que ningún par de machos me habían hecho sentir; ya era hora ya acababa la faena, el la tomo por su cara y le metió su pene con gran fuerza, que vi sus ojos saltar. La envidiaba, a la gran puta; cuando escuche un gemido y vi salir su espesa y cremosa leche en su cara y gota a gota bajaba por sus pechos llenos de sudor. Ella sin pensarlo dos veces se trago, como si fuera miel, lo saboreaba y metía sus dedos en su vagina y lamia uno a uno. Sin mas el dijo gracias se levanto y vistió. Ella quedo con ganas de mas, lo vi en su mirada; espere a que el saliera; me dirigí donde ella no me esperaba, le pregunte

;” eso es lo mucho que me quieres?”; quedo muda y sin mas, me abalance sobre ella; estaba tan caliente que no me importaba nada; la bese como nunca, metí mi lengua y saboree el semen de su amante; chupe hasta la ultima gota que caía sobre sus senos. Quería sentir, oler cada parte de su cuerpo; baje y vi su vagina roja y húmeda, mas que nunca y sin pensarlo chupe todo lo que salía de ella. Lamí su clítoris y la hice venir en mi boca tantas veces, que la vi casi desmayarse.

Me pare, le di un beso, agarre su cara y la frote contra mi concha; me lamió, me chupo, me hizo venir; se coloco encima de mi abrió sus pierna hicimos una deliciosa tijera; sobamos, frotamos nuestros clítoris con gran fuerza; era tanto el placer, que sentí un calor que recorría mi vagina, me estaba cayendo lluvia dorada, fui al cielo y caí en el infierno de sus brazos; maldita traicionera, me das placer y lo quitas; pude disfrutar tanto como tu. Me levante, la tome del cabello y con una mirada le dije todo. Salí de su casa, cansada de tanto placer, odiándola y deseándola más que nunca.

Ahora por su culpa soy esclava del sexo y dispuesta a tener cualquier rato de placer en nombre de ella...

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