miércoles, 6 de octubre de 2010

MI MUJER COGE CON EL DE LA COCA … POR LA COLA

intercambio de parejas

MI MUJER COGE CON EL DE LA COCA … POR LA COLA 


Créanlo o no, cuando amamos a una mujer, los hombres somos capaces de admitir muchas cosas. Puede ser que hasta de burla sirvamos a nuestros amigos o que mas de uno de estos quiera provecharse de la situación y cogerse a nuestra mujer, pero como de verdad amo a mi esposa, con la que tengo dos niños, desde hace cosa de un año me ha tocado vivir una situación muy peculiar, y que no sé si sea motivo de gozo o de profundo sufrimiento. Creo que poderlo escribir aquí es una especie de catarsis, ya que creo que no soy caso único sino que somos muchos hombres los que, amando a una mujer, cogiéndosela con cierta frecuencia, hemos de tolerar que si bien ella está incluso con nuestra verga dentro e su vagina, su mente esté en otro lado, y mentalmente esté cogiendo con otro hombre… ¡Así me pasa a mi!

Tenemos un pequeño negocio en el que ella atiende casi todo el día mientras yo salgo a tomar pedidos, y después de una rica sesión de sexo, en donde ambos jugábamos con lo que yo creí eran solo FANTASIAS SEXUALES que enriquecían nuestra vida intima, se me ocurre “jugar” con ella diciéndole que se imaginara que era otro quien se la estaba cogiendo y, para mi sorpresa, resulta que ella me confesó que se la estaba cogiendo el repartidor de las SABRITAS, el de la LECHE ALPURA el de la gelatina, y en fin, que casi todos los repartidores de comida chatarra, de galletas o refrescos le conocían ya el culo a mi mujer mientras yo creía, en mi ignorancia, que ese culito, esos senos y esa vagina linda y apretadita eran solo míos. Lo curioso es que aunque debía haberme puesto furioso, loco de celos, nuestra vida sexual se ha enriquecido de manera notable, y además, existe una especie de “complicidad” entre ella y yo, ya que yo me hago el que no sabe, la dejo que salga a algún motelito cercano, y como ella es discreta y además, se cuida bastante, los vecinos y la gente que va a comprar a la tienda sigue creyéndola una mujer solo de su casa y esposa de un solo hombre. Es mas, si estoy yo y llega algún vendedor de esos que se la cogen, como pasó hace poco con el de la COCA COLA, me salgo con algún pretexto y de plano la dejo sola en la tienda, para que ella coja a gusto y cuando regreso me cuenta cómo estuvo la cogida.

El Chico de la COCA COLA es muy respetuoso, debo decirlo, pero cuando llegó y me vio se medio sorprendió. Pude verlo en su cara que se puso colorada y cuando llamé a mi mujer el la vio con ansia, como preguntándole con la mirada lo que debía hacer. Ella le sonrió e izo como si nada hubiera pasado pero con una seña me dijo que ese hombre y ella iban a coger, así que dije en voz alta que iba yo a salir a hacer unos pagos y eso pareció aliviar al chico de la COCA COLA que se hizo tonto como levantando un pedido. Como ha habido muchos robos, tenemos una reja y al salir vi a mi esposa como levantándole el pedido… pero al dar la vuelta a la manzana, pude ver la motocicleta del vendedor ya asegurada con un candado al poste y nadie estaba en la tienda, ya que tanto el tipo como mi esposa estarían ya en la trastienda… disfrutándose.

Regresé una hora después, justo cuando el muchacho salía de la tienda con rostro sonriente, y se asustó un poco cuando me vio estacionar mi coche. Mi mujer gritó desde dentro que no tenia hecho el pedido y por eso le había pedido al hombre que regresara y eso alivió al pobre chavo de su angustia, así que rápidamente se montó en la motocicleta y arrancó no sin antes despedirse de mi. Entré y sonreí a mi mujer quien, con aire de satisfacción solo me dijo:

-¿Cómo te fue, papito? Te agradezco tu caballerosidad de irte para poder… platicar a gusto con este chico, mi amor… ¡Habías de ver cómo me cogió! Créeme que hasta el culo me arde…. Ven, mi amor, siéntate, y déjame que te cuente.

Me senté y ella lo hizo en mis piernas, como cuando estábamos recién casados. Me besó y pude sentir la dureza de sus carnes debajo de la delgada tela de su vestido de algodón. Es increíble lo sensual que puede ser el cuerpo de una mujer que acaba de coger. Los labios de mi esposa estaban pulposos, y su cara estaba colorada aun, y cuando toqué sus muslos ella, sonriendo, tomó mi mano y la colocó entre sus piernas. No necesité de mucho para poder tocarle la conchita, ya que según me dijo, por las prisas no se había puesto su pantaleta y tampoco el brasier, sino que acabando de coger con su amigo de la COCA COLA sencillamente se había medio aseado la vagina y, según me dijo, se había metido el vestido apresuradamente al oír que yo llegaba. Ahora estaba ahí, con mi mano entre su velluda vagina y mi verga muy erecta. Ella se me repegó y movió sus nalgas para acelerar mi erección.

Luego, de una manera muy sencilla, se hincó frente a mi, y sin dejar de verme a los ojos, abrió el cierre del pantalón y sacó mi verga. La besó y comenzó a darme una de las mamadas sensacionales que ella sabe dar. Yo no podía dejar de ver esos hermosos ojos que tiene, y podía verla meterse primero el glande y luego totalmente toda mi verga que estaba bastante dura, por el estimulo oral. Me fascina la enorme capacidad amatoria de mi mujer, algo que en cierta forma yo contribuí a que tuviera ya que cuando nos casamos ella tenia poca experiencia sexual. Como dije en mi anterior relato, ella había sido abusada por el padre y por experiencia sé que cuando algo así sucede, por lo regular pasa que la mujer se inhibe sexualmente o bien, se vuelve mas ardiente, mas cachonda e imaginativa y para mi fortuna, mi esposa era de esta segunda opción, ya que con enorme placer disfrutaba del sexo en todas, absolutamente todas las variantes.

Me dijo, ya que estaba muy excitado, que el tipo de la COCA COLA estaba medio chiveado por haberme visto ahí, pero que ya a solas se había animado y habían fajado muy rico. En la trastienda tenemos un catre, algo sencillo pero bastante fresco por el calor que hace aquí en el sur de Veracruz, y según me dijo, el tipo se sentó y ella le había mamado la verga y sobado los huevos por un buen rato hasta que la tuvo durísima, y así, ella lo montó de ffrente, ofreciéndole los senos para que se los mamara y además, según me contó, el chavo pudo meterle un dedo en el culo, algo que le fascina a mi mujer.

Cuando coge así, ella disfruta que le metan el dedo, cuando menos uno, en el culito, y dice que por el estimulo que recibe es capaz de tener orgasmos mas intensos. Y como dice el refrán, mientras decía, lo hacia, así que se me montó de la misma forma y ofreciéndome los senos comencé a besárselos, ya que sus pezones se le levantan muy rico, y son grandes cuando se excita. Luego de un rato, y después de tener cuando menos dos orgasmos, ella se dio la vuelta sin sacarse la verga de la conchita, algo que se me hace casi de malabarismo sexual, y ya dándome la espalda, comenzó a subir y a bajar sus caderas, y podía ver en el espejo que ahí tenemos, uno grande para verse completo, cómo le entraba mi verga completa.

Debo decir que su vagina estaba llena del semen de su amante, el vendedor de COCA COLA, por lo que mi verga entraba y salía sin dificultad de su hermosa y velluda panocha, y como sé que a ella le agrada, comencé a meterle un dedo en el culo, y ella, girando la cabeza, me dijo que sí con un movimiento de la misma, y así le horadé el culo con dos y luego hasta con tres dedos.

Ella se inclinaba y en esa posición me pasó un juguete, un enorme dildo de color negro, de unos 20 cms de largo y casi pulgada y media de diámetro, con huevos incluidos y desde luego a baterías, de manera que se puede mover en distintas posiciones y por si eso fuera poco, toma una temperatura que según mi mujer, es muy semejante a la del cuerpo de un hombre ya excitado… ¡Y ella sabrá porqué dice eso! Ella lo compró en uno de sus viajes el DF, según que para que ambos nos divirtiéramos, pero la verdad es que ella se divierte mucho cuando lo usa, y hasta la calle se pueden oír sus jadeos. Generalmente lo emplea cuando yo no me aguanté lo suficiente y me vengo antes de tiempo dejándola, como ella dice, con ganas de más y más verga.

Por fin puse un poco de gel en el aparato y con delicadeza que ella agradeció comencé a metérselo por el culito ya agrandado con mis tres dedos, y con un sencillo movimiento, mi esposa puso a trabajar el aparato, que emitió un zumbido, casi al mismo tiempo que ella emitió un grito de placer cuando el aparato la hizo tener uno de sus ORGASMOS ANALES, y apretando con fuerza su vagina comenzó a subir y bajar su cadera con mas velocidad encima de mi verga lo que hizo que yo terminara echándole abundante semen en la vagina.

Mi esposa quedó desmadejada y el aparato aun clavado en su ano. Se apoyó contra mi pecho y yo acaricié sus senos, y la besé en el cuello, asi que ella giró la cara para besarme en los labios y así, dándonos un rico beso, ella solita apagó el enorme pene artificial que tenia metido en el culo… y lo fue sacando lentamente de su ano. Pude ver el aparato, que es oscuro sin llegar a negro, y ahí, embarrada, estaba un poco de la caca de mi mujer, pero yo, discreto como soy, me limité a tomarlo con cuidado y ponerlo encima de una toalla de papel para lavarlo después y dejárselo listo para otra nueva “PLATICA CON OTRO PROVEEDOR” o conmigo.

Ella coge con distintos proveedores y hasta ahora han sido todos muy discretos, pero la verdad es que mi esposa es una mujer sexualmente siempre dispuesta, algo que es el sueño de todos los hombres, pero por desgracia no la disfruto yo solamente, sino que he de compartirla.

Mi correo es marido_cornudo@yahoo.com

1 comentario:

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