domingo, 10 de octubre de 2010

more pacific girl



Eran las 9 de la noche. Acababa de llegar del trabajo y me metí en la ducha. Vivo solo en mi apartamento. Apenas acababa de salir de la ducha cuando sonó el timbre con insistencia, asi que fui a abrir la puerta envuelto solamente con la toalla en la cintura. Y me encontré a una chica de unos 27 años con un vestido ajustado y de cabello largo rubio y ojos azules.
Su coche se había estropeado justo en frente de mi casa y necesitaba un teléfono.
-claro, no hay problema, pasa, le dije.                                                                                                               Me daba un poco de vergüenza el que me hubiera encontrado en toalla y pude observar  que ella no dejaba de mirar los marcados músculos de mi abdomen.
 La dejé pasar y le enseñe dónde estaba el teléfonoMientras andaba pude ver cómo se contoneaban sus preciosas caderas. Sus nalgas se notaban voluptuosas y sensuales debajo de ese vestido. Ese vestido de seda dejaba notar cada detalle de su cuerpo. Su piel morena contrastaba  con su vestido blanco. Ella llamó a su jefe para avisar de que llegaría tarde por lo de su coche.
-¿Quiere tomar algo?, disculpa por recibirte en toalla, 
le dije mientras ella observaba algunas fotos que tenia colgadas en la pared.
-¿Así recibes a la gente?, me refiero con la toalla, 
me dijo con una sonrisa pícara.                     Me acerqué detrás de ella y le susurre al oído –solo cuando son chicas tan bonitas como tu y con el coche estropeado.Ella buscó con su mano mi pene por encima de la toalla y comenzo a sobarmelo con mucho impetu, la toalla cayo al suelo y quede completamente desnudo. Ella se giro y al verme mi polla se sorprendio por el gran tamaño.
-¡Qué grande la tienes! me dijo. Se arrodilló y agarro mi pene con sus suaves manos.                 Abrió sus sensuales labios y se la metio en su boca. Comenzó a chupármela con un gran impetu y de una manera que hacia que mis piernas temblaran.
Le agarré su cabeza y empujé mi pene más profundamente hasta su garganta.                               Creí que se iba a enfadar, pero al contrario, ella puso las manos detras de su espalda, como si estuviese esposada. Y me dijo -¡dame una bofetada!.
Entonces entendí que le excitaba la brusquedad y la sumision,  sosteniéndola del pelo con una mano le dí una bofetada con la otra mano y le volví a introducir la polla en la boca.                     Sujetándola  del pelo se la metía y sacaba de su boca, mi polla le entraba entera y ella gozaba sintiéndose sumisa y dominada.
Yo estaba tan caliente que quería correrme en su boca. Y no esperé a pedirle permiso, mi polla empezo a soltar chorros de semen llenando su garganta. De mi pene brotaba y brotaba tanto semen que empezo a escurrirle por los labios hasta que terminé.                                           Ella comenzó a tragarse mi semen, mi pene aún goteaba de la enorme corrida, ella alargo su lengua para alcanzar la punta de mi pene del que aun goteaba semen.
Le froté en la cara mi polla llena de semen. Ella se relamía y cuando sintió mi pene en su boca otra vez me la dejó bien limpia.
-¡Cógeme! ¡cógeme bien duro!, me decía casi suplicando.
Con una mano le levanté su vestido y vi que no llevaba medias ni bragas, su cintura delgada la hacían la mujer perfecta.
Yo seguía muy caliente. Le metí la punta de mi pene en su coñito y lo sentí muy mojado.        Sin decirle nada se la metí con fuerza. Toda mi polla le entró hasta el fondo.                                     Ella en cuanto la sintió dentro gimió de placer.                                                                                               Me dijo que le gustaba, que la sentía muy gruesa y que le diera duro, así que arremetí con fuerza una y otra vez.  Seguí follandola duro, ella gritaba gozando y gritándome que no me detuviera.
-Aahh ..aahhhh.. aaaaahh no pares..no pareeess- gritaba suplicándome.
Le seguía follando duro hasta que de pronto ella se corrió.
-Aaaaahhhhhhh, me corrooo, gritó ella, sentí como su cuerpo se estremecía, pero yo no paré, el sofá estaba mojado, ella se corrió tan intensamente que a mí me excitó así que le dije que iba a correrme en ella, mi semen venía en camino.
¡Dame tu leche… dámela toda!, gritó entre gemidos. Y entonces ya no pude más y me corri dentro de ella, pero mientras me estaba corriendo seguía follandomela, mis huevos le golpeaban su vulva en cada empujón y eso la excitaba mucho. Mi semen brotaba llenando su vagina. Ella se agarraba bien fuerte al sofá mientras sentía mi caliente semen llenándola por dentro.
Después de corrernos nos quedamos un rato tumbados, hasta que vino la grúa a por su coche.  Nos despedimos con la promesa de volver a vernos algún día.







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