jueves, 11 de noviembre de 2010

La Cama Compartida

La Cama Compartida
por Pamela García Naranjo


La Cama Compartida
- El Estilo de Vida swinger: Sexo Recreativo -


El sexo como diversión es algo que, aún el día de hoy, confunde y disturba a los puritanos... entre los swingers ésto no es, en cambio, motivo de discusión alguna.
Podría decirse que el sexo, en los seres humanos, se puede dividir en tres grandes categorías:
- El sexo reproductivo. Evidentemente, si no hubiera la necesidad de reproducir la raza, jamás hubiera existido el sexo. Y que sepamos, el homo sapiens es el único animal que puede rehusarse a seguir los dictados de la naturaleza y negarse a tener hijos: los sacerdotes católicos, bajo este punto de vista, infringen el más importante deber de la raza humana, el de perpetuar la especie... y lo hacen en nombre de la moral.
- El sexo relacional. Dentro del matrimonio, el sexo cubre una función mucho más extendida que la puramente genital o funcional: Establece una forma de comunicación dentro de la pareja que difícilmente puede ser igualada por otras formas de entablar una relación cercana; al participar de la intimidad del cónyuge -o cónyuga como probablemente diría el inefable señor presidente Fox- el acercamiento emocional y moral de la pareja es mucho más profundo.
- El sexo recreativo. Éste es precisamente el que nosotros, como swingers, practicamos en nuestro estilo de vida... El sexo como diversión no asociada a la necesidad de perpetuar la especie, suele levantar unas cuantas cejas por aquí y por allá en nuestra sociedad, ya que aparentemente transgrede los bordes de una moral que nadie sabe cuándo, cómo y quién fijó.
Entre los griegos y romanos, quienes se considera fundaron las bases para nuestra civilización occidental que muchos creen ser superior a otras civilizaciones, no se le daban ribetes de moral al comportamiento sexual de las personas, sino que la moral tenía que ver con el bienestar de la comunidad; lo que cada quien hacía en la intimidad de su hogar era asunto absolutamente suyo.
Y esto duró hasta bien entrada la era cristiana.
Fue hasta el siglo VI cuando comenzaron, por cuestiones más políticas que morales, las intromisiones del poder humano en las cosas individuales... el sexo se hizo entonces, asunto de estado y comenzaron las prescripciones, las recetas de qué era permitido en cuestiones sexuales y qué no.
El estado, para poder ejercer el control sobre las conciencias y los apetitos, usó desde ese momento todos los elementos a su alcance y así, el poder religioso se unió a ese control sobre vidas y mentes, y no tardó a unirse a ello el incipiente instituto científico.
No es raro escuchar o leer, en los diversos medios de comunicación, a pseudoexpertos opinando acerca del estilo de vida swinger, usando, para descalificarlo, un pretendido tono científico que no es más que, como dice Foucault, el viejo puritanismo de siempre arropado en un discurso falsamente modernista.
Es decir, se habla y se comenta abiertamente lo que antes se escondía, pero las ideas siguen siendo las mismas: Cortas de alcance, con miedo a la verdad y basadas en una moral que niega la bella naturaleza humana...
Los swingers compartimos la sexualidad de nuestras parejas... no su corazón
En ésto estriba la enorme diferencia entre la moral swinger -que acepta como natural el impulso erótico- y el puritanismo, el que pone la moral, no en el espíritu, la mente ni en el corazón sino en los genitales...
La cama compartida -como metáfora del campo de juegos eróticos- es exactamente eso: No incluye ceder hacia nadie la emoción, el amor romántico y total ni mucho menos el lugar en la vida que solo se le ofrece a la esposa o esposo...
Pamela García Naranjo es swinger orgullosamente mexicana y fundadora de El Blog del Swinger Mexicano.

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