jueves, 11 de noviembre de 2010

Un Nuevo Acuerdo


Un Nuevo Acuerdo
por Pamela García Naranjo


Así como tenemos gustos y apetitos diferentes en otras cosas, en lo sexual no todos sentimos el mismo impulso sexual y muchas veces descubrimos que ese ser con el cual tanto conectamos en zonas muy variadas del acontecer humano, en otras simplemente tendemos a ser divergentes y manifestar preferencias distintas.
Y está la otra vertiente para el enfriamiento de las relaciones de pareja: El aburrimiento.
Por mucho que a una persona le agrade algo, si eso le es dado una y otra y otra vez, fatalmente llegará el momento que busque -muchas veces sin decir nada a la pareja- una diversificación de eso que tanto le ha agradado, sin que ello signifique que lo rechace totalmente o que le haya dejado de gustar.
¿Para qué esperar todo esto? Lo razonable es conversar, razonar...y ponerse de acuerdo.
Al replantearse las cosas, ya ante la evidencia de la verdadera naturaleza íntima de ambos cónyuges, no solo es factible sino que se vuelve deseable el llegar a un nuevo acuerdo, a un pacto que realmente pueda ser respetado por ambas partes y es, a partir de ese momento, y de común acuerdo entre ambos cónyuges, cuando cualquier acto sexual de los dos aunque sea con una persona diferente se convierte intrínsecamente en una actividad de la pareja, sea ambos actuando activamente o uno activa y el otro pasivamente, pero tácitamente ambos siempre presentes por el simple hecho de que la "aventura" del esposo o esposa, es parte de un pacto, parte de un compromiso de amor, de aceptación y de entendimiento plenos.
Está, además, esa comezón de la curiosidad por lo nuevo, por lo diferente. Al fin y al cabo, el ser humano es explorador por naturaleza. Y algunas personas gustan de experimentar más que otras.
Como sucede en tantas otras cosas, lo inesperado, lo diferente y ¿por qué no? algo que resulte ser frescamente emocionante, suele ser la mejor receta para combatir el aburrimiento.
Al haber el permiso del cónyuge para explorar y expandir las fronteras de la sexualidad de cada quien, la infidelidad pierde razón de ser, se hace totalmente innecesaria.
En su lugar quedará la aceptación total del ser amado y es en ese momento cuando la promesa de buscar la felicidad de la pareja amada puede tornarse en realidad.
Claro, para derrotar esa moral anquilosada que ha precipitado a la hipocresía y al engaño a tantos hombres y mujeres, es necesario derrotar primero el malsano demonio de los celos. Muchas personas admiten abiertamente que los celos no son otra cosa que inseguridad, pero sin embargo, qué difícil ha sido para muchos despojarse de esa baja y enfermiza pasión.
Cuando la búsqueda del placer personal se basa en la búsqueda del placer del ser amado, no queda lugar para los celos, porque éstos son el síntoma más claro de un egoísmo que es incapaz de anteponer el bienestar de quien se dice amar; es decir, el amor a sí mismo es mucho mayor que el amor hacia la otra persona. Y eso no es verdadero amor.
Pamela García Naranjo es swinger orgullosamente mexicana y fundadora de El Blog del Swinger Mexicano.
intercambio de parejas

































































































































































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