domingo, 22 de agosto de 2010

relatos eroticos

Cuánto hace que la conocí?, días, meses, desde el primer momento, mi corazón latió con más fuerza, desbocado, desordenado, disparatado, como mis sentimientos, siempre tuviste ese algo especial para mí, esa belleza natural y salvaje, en ocasiones primitiva.... pero dulce y cariñosa.

El día que te conocí, recuperé el deseo, la lujuria, si Dios existe, ya estaré condenado por toda la eternidad, por disfrutarte por primera vez, ayer noche, no se describir lo que pasó entre las sábanas, tal vez fueran las copas que nos tomamos antes, el paseo a la luz de la luna llena, a la orilla del mar, que bañaba nuestros pies, haciéndonos sentir el frío en nuestros ya cálidos cuerpos.

No recuerdo las horas, no existía el tiempo, no había un reloj que marcara las horas, fue una experiencia atemporal, nunca unos dedos ajenos, recorriendo mi mano, mi brazo y mi mejilla me hicieron sentir esa tentación, parecíamos dos colegiales, acelerando el paso hacia tu casa, conscientes de lo que hacíamos, precipitándonos hacia el pecado. ¡dulce pecado!

Cuando pestañeé la conciencia me hizo ver que ya estábamos en tu apartamento, por primera vez, eramos dos animales, seducidos por el deseo, me tiembla la mano.
Por fin roza tu espalda, esta fría, y siento como te estremece esa caricia, lo se por como me arrancas mi ropa, como has temblado, me hallo disfrutando del momento, nervioso como un adolescente que se enfrenta a su primera vez.

Te vuelvo a observar, el pelo revuelto, ese brillo en tus ojos, te muerdes el labio inferior, carnoso, dulce, siento el calor del deseo en tus ahora sonrosadas mejillas.

No puedo, y no quiero, evitarlo, mis labios se entremezclan con los tuyos, mi lengua los atraviesa, se mezcla con la tuya, nuestros cuerpos se rozan, desnudos, caemos en la cama, nos rendimos a la pasión, no existe el frío, no existe el invierno, no existe nada que no sea tú y yo, solo existe el nosotros, me lo imaginé muchas veces, pero tu cuerpo es aún más perfecto de lo que soñaba, tus pezones, apretados contra mi pecho, duros pero tiernos y suaves.

Mientras, mis manos comienzan a navegar en el mar en el que estoy naufragando, en esos muslos, de tersa piel, que se abren, dejando que las yemas de mis dedos, comiencen a acariciar tú intimidad, con un suave movimiento, noto la humedad, estabas empapada, y no podíamos parar, mientras mi lengua juguetona con tus aureolas y mi mano tenía esos movimientos dulces y recios sobre ti, comienza a surgir de tu garganta un gemido tras otro, lo que acrecenta mi deseo aún más, mientras con mi otra mano, acaricio tu cuello, por donde surgen esos gemidos, y los siento vibrar en mi palma mientras el ambiente se sigue caldeando, la respiración se hace anárquica.

No tardas en tomar el mando, en sujetarme las manos, inmovilizarme, mientras te acomodas encima de mí, es como una sábana de seda que me va recorriendo todo el cuerpo, es cálido, reconfortante, te balanceas arriba y abajo, la presión de tu mano sobre mi pecho, es cada vez más fuerte, tus movimientos más rápidos, siento una gota de sudor que recorre mi hombro y se desliza poco a poco hacia las sábanas, estoy perdiendo la cabeza, pierdo la razón.

No puedo pensar en nada más, el placer comienza a llenar todo mi cuerpo, a medida que te mueves encima de mí, pero no puedo evitarlo, necesito saborearte más, ahora eres tú, tumbada en la cama, inocente pero lasciva, mientras tus muslos vuelven a abrirse, siento como me llaman, y es irrefrenable, mi lengua también saborea ahora, tus labios inferiores, húmedos, palpitantes en boca, intentas ahogar un pequeño grito, mezcla de sorpresa y placer, pero no puedes evitarlo, siento como se arrugan las sábanas bajo tus manos, cuando te agarras a ellas.

Me miras, y no necesitas hablar, puedo sentirlo igualmente, cuando mi falo vuelve a introducirse en tu cuerpo, pero ahora es mi cuerpo quien comienza a marcar el ritmo al que juegan tus caderas y las mías.

Comenzamos a disfrutar plenamente, tus nalgas se aprietan y tus senos se ponen al alcance de mi boca, mientras tu cuerpo vibra con la emoción del momento, el roce de mi pene contra tu vagina empieza a ser completo, me abrazas con tus piernas fuertemente la cintura, para que tu vulva húmeda y tú clítoris reciban aún más una fuerte estimulación, tus piernas en mis hombros, y ahora ni tú ni yo queremos reprimir los gritos de gozo que nos llevan a la cima del orgasmo.

Mientras el corazón quiere recuperar su propio ritmo, nuestros calientes y sudorosos cuerpos llegan al momento del ansiado reposo, yaciendo el uno junto al otro entre tus sábanas que ahora son cómplices de estos dos animales en celo.
…Estaba sobre la cama, con las muñecas atadas al exterior de sus tobillos, lo cual le obligaba a mantenerse apoyada con la cara en el colchón, mientras su culo quedaba en pompa. Puse una almohada entre sus piernas con el doble objetivo de dejarla descansar sobre ella y evitar que pudiera juntar las rodillas.
Salí de la habitación para buscar objetos que sirvieran para el fin calculado. Tras varios paseos por casa y después de algunas dudas regresé con ellos, los deposité en fila, frente a sus ojos y sobre el colchón. Un rotulador de punta gruesa, de aluminio, redondo y del grosor aproximado de un dedo; una vela de unos 20 centímetros de longitud y dos de diámetro; un bote de espuma para el pelo, con este tuve mis dudas, quizá fuera excesivo, 20 centímetros de longitud y cuatro de diámetro.

¿Adonde vas con eso?
Tranquila, fíate de mí.

Nosotros no éramos muy dados a estas situaciones, quizá al principio de la relación había ocurrido alguna cosa parecida, pero con el tiempo nuestros hábitos se habían vuelto de lo más normal. Había conseguido convencerla para que se dejara hacer, durante una conversación que fue subiendo de tono le comente que tenía muchas fantasías pero que no me atrevía a realizarlas por que dudaba que ella le gustara esas cosas.

Muy bien, entonces iré dando pasos hasta donde tú me dejes llegar.

Lo primero que hice fue atarla, notaba en ella las primeras dudas pero no pronuncio palabra.

Fui al baño, busqué el aceite corporal y una toalla. Puse la toalla bajo su culo, mi chica tiene un gran culo duro y carnoso, que apetece agarrar y manosear. Deje caer un buen chorro de aceite sobre el y con las manos lo frote por su ano y sexo, con un masaje continuo y obsesivo, que consiguió su excitación.
Cogí el primero de los objetos por tamaño, con mis manos ungí aceite sobre el rotulador, sujetándolo de forma que mis dedos lo rodeaban y dejaban la punta del mismo apoyada en la yema de mi dedo anular, pose la base del mismo en la entrada de su ano. (Silvia era contraria al sexo anal, desde el principio me costó meses el conseguir introducir un solo dedo en su recto, aunque cuando se relajaba disfrutaba nunca permitió el sexo anal en todos los años de nuestra relación, eso había incitado en mi la fantasía y el deseo más aún, si hubiera tenido la opción de disfrutar de su ano seguramente no desearía tanto el hacerlo. Esa mañana lo había decidido, de hoy no pasaría, disfrutaría sin pensar en las consecuencias).

No, el culo no. Eso no me gus…

No di tiempo a que terminara la frase, estaba harto de contenerme y sabía que en el fondo cuando se relajaba disfrutaba, apoyada la base del rotulador en su ano empuje con la yema del dedo sobre la caperuza del mismo. No iba a detenerme hasta que entrara todo, ella se quejó y gritó, pero el objeto entraba suave y sin problemas, en 5 segundos tenía todo dentro y solo asomaba la punta del mismo por su ano.


Ya está, relájate, ves como no es para tanto.

Empecé a masajear su clítoris, acariciaba sus labios mayores jugando en la entrada de su sexo. En un par de minutos estaba gimiendo relajada, le pregunte si disfrutaba, me respondió que si. Sin parar de acariciarla le empecé a sacarlo y meterlo, me fui desnudando, mi excitación era muy grande, verla ahí a mi merced sabiendo que hoy iba a llegar hasta donde yo había soñado en mis fantasías me excitaba como nunca me había ocurrido.

Ya era momento de continuar y alargue el brazo hasta la vela, sin duda era el objeto mas grande que ese ano había probado, pues nunca había pasado de uno de mis dedos. La lubrique lo mejor que pude, el ano había dilatado ligeramente, y decidí que debía realizar el cambio de objetos lo más rápido posible. Con mi mano izquierda iba introduciendo y sacando el rotulador lentamente, con la derecha esperaba el momento, en la siguiente ocasión tiré por completo del mismo y rápidamente empuje la vela en la entrada de su recto.


Ella no esperaba el nuevo diámetro pero cuando quiso reaccionar tenía media vela dentro, había empujado intensamente para que no pudiera resistirse a la penetración, se retorcía, cayo de lado en la cama encogida, no prestaba atención a sus quejidos mi mente solo pensaba en introducir aún más el objeto. Ahí la tenía, atada en posición fetal con su ano por fin desvirgado y con más de 15 centímetros en su interior, me detuve a contemplarla y me masturbe. Ella me insistía en que terminara con todo aquello que no le gustaba y que parase, pero ya lo había decidido, hoy acabaría su resistencia al sexo anal o quizá acabaría con la relación.

Estuve más de diez minutos penetrando su ano con aquella vela, mientras me empeñaba en hacerla gozar y excitarla, lamiendo su sexo, concentrándome en su clítoris, masturbándola, acariciando sus pechos y apretando sus pezones. El esfínter se había dilatado y con el añadido del lubricante ya entraba y salía fácilmente, ella gemía con cada penetración y le ofrecí mi verga, empezó a mamar en un signo claro de complacencia, ahora si, con la situación. Tragaba y tragaba, mientras yo la seguía masturbando con mis dedos y con la otra mano moviendo el objeto.
Estábamos tumbados uno junto al otro, ella llevaba ya tres orgasmos y yo estaba apunto, contemple sus muslos, las marcas de aceite y fluidos caían por ellos, su ano enormemente abierto al fin, su cabeza moviéndose desencajada y la saliva cayendo por las comisuras mientras mamaba como una profesional. Su cuarto orgasmos llegaba y al tiempo que ella gritaba de gozo yo descargue todo mi semen en su cara y garganta, nos relajamos y caímos uno a cada lado del otro.
El silencio y la calma se adueño del lecho, reposaba agotado después de casi una hora cumpliendo mi fantasía, ella respiraba profundamente a mi lado, el olor a sexo era intenso, mis manos, pubis y estomago tenían restos de la batalla, y la cara de Silvia, desencajada, estaba completamente llena de restos de semen y saliva.


¿No vas a terminarlo?
¿Qué?
¿No vas a terminara tu fantasía? ¿Aún te falta algo no?

Ella miraba el bote de espuma que permanecía en la cama, no podía creer lo que me decía.

Estoy muy cachonda, termínalo.

…esta fantasía me despertó ayer domingo, ella estaba durmiendo a mi lado y la erección me pedía penetrarla por fin como en mi sueño, quien sabe, quizá algún día pueda terminarlo, sueño todos los dias con ese bote de espuma para el pelo forzando su esfínter..

En casa de los suegros..
Esta historia sucedió hace años, por aquellas fechas yo salía con una joven muy atractiva, rubia 1.68, delgada bien formada, con pequeños pero duros pechos, y un culo perfecto. Ella era algo inocente en la cama, pero se dejaba llevar, con el tiempo tuve la sensación de que dentro de ella había una sumisa perfecta. Atendía a cualquier deseo sexual sin poner límites a lo que yo quisiera.
Por todo ello, una tarde en casa de sus padres, sucedió lo siguiente:

Había ido a visitarla, ella estaba enferma, llevaba unos días con problemas de estómago. Decidimos ir ver una película a la habitación contigua al salón. Al otro lado de la fina pared sus padres veían la tele incluso los oíamos hablar.
Hacía días que no nos veíamos y más aún que no teníamos sexo, al poco de sentarnos empezamos a besarnos, ella era muy morbosa y yo no podía contenerme, a pesar de que su madre había entrado un par de veces empecé a acariciarla, ella llevaba un camisón nada provocativo, el típico de una hija en casa de sus padres.


La besaba lenta y profundamente sin dejar que se apartarse de mi boca, prolongándolo al máximo para excitarla todo lo posible. Mientras tanto mi mano iba adentrándose hasta su tanga, directamente lo aparte con los dedos y busque la humedad de su coño. “Estas chorreando”, me miró y solo alcanzo a pronunciar un “si” débil y jadeante.
Empecé a acariciar su sexo, sólo alrededor, tocando sus labios y buscando su clítoris, empeñándome en poner toda mi habilidad sobre él, ella se retorcía en el sofá, controlando sus gemidos, levantando la pelvis intentando que mis dedos, que no paraban de rodear sus labios, la penetraran.
Necesitaba tener algo dentro de ella, lo sabia pero mis intenciones eran otras, quería conseguir sacar de ella el máximo de deseo, hasta que suplicara la penetración.
Oí un ruido por el pasillo, saque la mano y nos incorporamos a una postura más decente. Entro su madre, “Como estas Silvia, ¿queréis tomar algo?” “Os traigo un zumo”. Le agradecimos el gesto intentando disimular la taquicardia producida por la interrupción. Me percaté del bulto de mi pantalón, y me tape cruzando los brazos. 
Por fin abandono la escena y entorno la puerta al salir.
Mi mano volvió instantáneamente a la labor, esta vez note que la humedad alcanzaba hasta los muslos, ella intento disimular su deseo con una frase de cordura exenta de toda sinceridad, “déjalo, nos van a pillar”. “¿Quieres que pare?”, acompañe la frase con la penetración, por fin, por dos de mis dedos, enteros y de un solo movimiento. La humedad era tal que no supuso ninguna dificultad, la apertura de su sexo era enorme, mis dedos casi no rozaban las paredes del mismo.
“¿Quieres que pare?”, ella no acertaba a pronunciar palabra y no paraba de retorcerse, abría las piernas y se dejaba caer en el sofá adquiriendo una postura mas cómoda para la penetración.
Por mi forma de ser siempre me ha gustado la provocación y el deseo de llegar más lejos y allí estaba con la hija prodiga, la favorita de entre los hermanos, gimiendo como una perra salida con sus padres en la habitación al lado. Su excitación era lo que más me provocaba, verla ahí, consciente de que le podría pillar su padre, tumbada en el sofá de su propia casa, con los dedos de un tio metidos en el coño y jadeando como una golfa, me encantaba.

Mi excitación seguía y metí otro dedo más, ya eran tres, en una postura algo forzada, y aún así no hubo dificultad. Ella cada vez mojaba más, y decidí ver hasta donde dilataría su sexo. Todos hemos visto videos raros y fuertes en la red, pero no hemos podido comprobar esos límites en la vida real, me vino a la mente uno en el que un hombre introducía su puño el coño de una mujer. Siempre pensé que tal dilatación sólo se daría en profesionales del sexo o mujeres muy activas. En cualquier caso decidí comprobar hasta donde llegaría.
Junte los dedos y empuje dentro los cuatro dejando el pulgar fuera, con la palma hacia arriba, entraron hasta la mitad, ella se quejo algo pero no pronuncio ni una palabra, entonces comencé a mover la mano, penetrándola, empujando fuerte con cada movimiento, poco a poco dilataba más. Notaba la presión en mi mano, y los huesos propios de la zona, ella intentó sujetar mi brazo pero al final entraron los cuatro dedos hasta pasar los nudillos, notaba todo su interior, lo palpaba con los dedos, su vagina redonda llena con toda mi mano dentro.
Mientras tanto mi pulgar no paraba de moverse en círculos sobre su clítoris, presionándolo. Apenas duró diez segundos en esta situación y se corrió. Justo en ese momento oímos entrar en casa a su hermana, mucha gente ya, pensé. Saqué la mano de su vagina y nos incorporamos, le mostré la mano, estaba llena de sus fluidos, no era humedad, si no un líquido pastoso y pegajoso con un olor muy fuerte, más que nunca. Metí los dedos en su boca y los fue limpiando uno a uno, a ella no le gustaba el sabor pero eso no era muy importante, lo hacía para complacer mi deseo.
Era una noche de luna llena, su luz brillaba con una fuerza peculiar y mi mirada quedó prendada a ella durante unos segundos, pero pronto desvié los ojos hacia la carretera. Faltaban quince minutos para llegar a su casa y despedir el día como siempre, tristes y cabizbajas debido a la incompatibilidad que nos unía.


De repente los ojos de un gato negro deslumbraron mi cara, frené en seco, él me sonrió y siguió su camino. Sin pensarlo puse el intermitente y fui detrás. Ella me miró extrañada pero no dijo nada.

El camino era estrecho y pedregoso y los árboles y matorrales tapaban el cielo. Ambas estábamos un tanto nerviosas, pero si saber por qué deseábamos seguir adelante. El camino comenzaba a estrecharse a nuestro paso y la anchura del coche era demasiado grande para seguir, así que puse el freno de mano y apague el motor.

Noté como algo se apoderaba de mi cuerpo, un escalofrío brotó de entre mis piernas y entonces la miré. Ella estaba hermosa, ese día se había puesto un vestido azul que le estilizaba el cuerpo. Me acerqué y le besé la mejilla. No hacia nada, estaba inmóvil, quería irse y quedarse al mismo tiempo. Volví a mirarla de abajo hacia arriba y al llegar a su cara vi sus ojos marrones. Me estaba mirando y de repente sonrió. Instintivamente me acerque y la besé en los labios; los tenia calientes y húmedos al mismo tiempo, la mezcla perfecta, pensé. El beso había sido corto y extraño y decidida a repetirlo me acerqué de nuevo, pero sus manos tocaron mi mejilla y me apartaron lentamente.

Estuvimos un cierto tiempo sin decir nada, sin mirarnos. Ella pensaba en sus cosas y yo no pensaba nada, mi mente era un papel en blanco. Pronto despertó, se acercó y me susurró al oído –bésame.

Nos besamos apasionadamente, ella jugaba con mi boca, mezclando la pasión con la dulzura, hasta conseguir una sensación perfecta. Ambas flotábamos.


Mis manos no tardaron mucho en reaccionar, pero ella ya se me había adelantado. Manipuló mi cuerpo a su antojo, mientras yo concentraba toda mi atención en el beso.

Comencé a controlarlo, provocando en sus manos más actividad.

Incliné la cabeza y le bese en el cuello, tenia ganas de ir mas rápido pero no podía. Su cuello estaba muy suave y eso me facilitó el trabajo, la mordí lentamente y sin apretar, pero ponto cambié el ritmo y mis dientes mordieron con fuerza. Sabía que eso le encantaba pero dejé de hacerlo. Quería provocarla, hacerle sufrir.

Le quité el vestido, y empecé por sus senos. Los acaricié lentamente hasta notarlos duros, me incliné y le besé el abdomen, subí poco a poco, jugando con ella y provocándole una sensación de necesidad y de placer. Mi lengua comenzó a jugar con su pezón derecho, mientras mi otra mano acariciaba el otro. Ella deseaba que bajase, que centrase mi atención en otro sitio, no era difícil de darse cuenta ya que su cuerpo me lo decía, sus movimientos lo suplicaban. Y así lo hice.


Mi mano se deslizó por su piel y pronto llegué a sus piernas; desde las rodillas subía lentamente pero antes de llegar a su sexo volvía a bajar. Ella se moría, gritaba de rabia, quería que la tocase por dentro, pero yo mandaba.

Después de encender su cuerpo, mi mano empezó a subir, hasta llegar a ella. Empecé a acariciarle por fuera, siempre esperando a que ella diese el paso, esperando a que ella me suplicara que siguiese.

Mis manos, ya empapadas empezaron a rozar sus labios; estaban más húmedos que nunca. Los acaricié lentamente, aumentando el ritmo cuando era necesario pero nunca hacia caso a sus súplicas, me gusta hacerme de rogar.


Me adentré con ganas, quería sentirla de nuevo, ambas deseábamos notarnos como hacia tiempo. Así que comencé a tocar su clítoris, su parte más emocionante y brutal. Ya estaba preparado y lo acaricie de nuevo, con más fuerza pero sin excitarla demasiado. Buscaba que cada momento fuese único, buscaba llegar al clímax y parar antes de lograrlo, tenía la necesidad de que se tocara ella, de que al ver que yo no iba demasiado rápido, saciara su apetito sexual con sus propias manos, y así lo hizo.


Su mano se deslizó por su cuerpo y rozó la mía. Mientras yo me iba apartando, ella se encontraba en el mejor momento de la noche. Yo ya no estaba. Disfrutó unos segundos, dos dedos de su mano estaban en lo más profundo de su cuerpo. Los movía con soltura aun siendo su primera vez, disfrutaba con su cuerpo, se mordía los labios cada vez que forzaba el movimiento y entonces, la besé.

Paró bruscamente hasta el punto que pensé que se había hecho daño. Me cogió del brazo y mi mano volvió al punto en el que había acabado minutos antes.

Pronto dejó de importarme, y me centré en el punto al que ambas deseábamos llegar. Ya quedaba poco, me incorporé y forcé mi mano al máximo, mis penetraciones eran ahora fuertes e intensas. Me miró con los ojos muy abiertos, ya faltaba menos. Aumente al máximo mi velocidad y gritó.

Su cabeza cayó encima de su hombro izquierdo, su boca estaba entreabierta, parecía estar dormida.


Mis dedos salieron de su interior, la acaricie por la superficie y me incorporé para tocar su cara.

Descansó durante unos minutos.

Abrió los ojos, me miró y sonrió. Ahora mandaba ella.

Comencé haciéndome de rogar pero ella no podía aguantar mas, entonces un dedo de mi mano entró en ella, su grito aceleró mis movimientos hasta el punto de notarla por cada poro de mi piel.

Pronto sentí la necesidad de meter otro, aumentando, así, su placer. Parecían gritos de dolor, pero ambas sabíamos lo que significaban.


Su flujo aumentaba y pronto llegaría al orgasmo. Mi ritmo iba al compás de sus bruscos movimientos en el asiento. Ya no podía jadear mas, sus fuerzas se estaban acabando y necesitaba gritar por última vez. Mi muñeca estaba ya dolorida. Cambiaba los movimientos intentando sorprenderla y así calmando el dolor intenso que sentía.

Rebuscando entre unos papeles de mi marido una mañana, encontre un relato erotico...me llamo la atencion lo lleve al salon de casa y lo dje en la mesa para leerlo mas tarde..., pero tengo que reconocer que pase parte del dia pensando en como seria e imaginando cosas.

Llego la noche llego mi marido cenamos y nos dispusimos a tomar algo en el salon... le pregunte que de que iba el relato me dijo que se lo habia prestado un amigo, que lo leyera y le diera mi opinion.

Mi marido se puso en la mesa de despacho que hay enfrente del sofa a repasar unas cosillas de su trabajo yo me tumbe comodamente.... llevaba nada mas que un camison de seda y una braguitas estamos en agosto y hacia calor...me puse a leer.

Al principio me parecio algo aburrido, pero a medida que me fui introduciendo en la lectura no se, algo extraño fue apoderandose de mi....Instintivamante mientras leia puse la mano sobre mi sexo encima de las braguitas e iba acaricinadome poco a poco casi sin darme cuenta, muy lentamente con movimientos en circulos y notando una extraña excitacion, nunca habia hecho lo de tocarme.... el caso es que yo seguia con el relato sobre mi mano y con a otra seguia acariciandome por encima de las bragas, cada vez mas insitentemente, estaba tan caliente y metida en el relato que olvide que mi marido seguia alli enfrente.

El relato era ahora de lo mas excitante,segun iba pasando las hojas mas cachonda me estaba poniendo,observe a mi marido el seguia enfrente enfrascado en su trabajo...por instinto doble las piernas para que no me viera, era como si me avergonzara de lo que estaba haciendo, pero yo seguia cada vez mas excitada que ahora mis dedos casi perforaban mi braga que estaba completamente empapada.

En el salon habia un silencio sepulcral, solo el roce de mis dedos con la braga y un pequeño jadeo mio era lo que sonaba en el ambiente, por lo trataba de contener la respiracion no queria que me viera si de cachonda yo sola...sin darme cuenta ya tenia la mano dentro de la braga y e iba jugando con parte de mis labios calentandome a cada rato mucho mucho mas...solo el ruido que hizo mi marido me asusto, he hizo que dejase de leer y retirase el relato a un lado, me habia visto y me senti como una niña cogida haciendo algo malo.


Me estaba mirando como absorto, me puse muy nerviosa y pense que iba adecirme algo grosero, pero no, se levanto despacio y se sento en l sofa de enfrente observandome, me di cuenta que habia estado mirandome desde el principio y creo que estaba también de lo mas cachondo, comprendi que queria que siguiera leyendo el relato. Ademas el saber que mi marido me estaba mirando aumentaba mas mi excitacion he hizo que el morbo aumentara mas en mi.. asi que la mano se introducia cada vez mas entre mi sexo y la braga Acariciandome todos los labios y seguir tan cachonda que nunca habia estado asi.. empece a notar toda la humedad que tenia, mi dedo frotaba el clitoris reperidamente a mismo tiempo que seguia leyendo el relato.

Una y otra vez sin parar movia el dedo por mi sexo, era tan excitante que en un momento mire a mi marido e introduje el dedo dentro y senti tanto placer que deje el relato aun lado y le mire.. tenia cara de alucinado y muy excitado no dada credito a lo que estaba sucediendo pero con sus ojos me pedia que siguiera....introduje mas el dedo dentro de mi vagina y supe que me iba a llegar un orgasmo la primera vez en mi vida que lo iba tener asi, controlando la situacion lo maneje a mi antojo, mire a mi marido y mirandolo a los ojos introduje una y otra vez mi dedo dentro repetidamante y me corri...

Me quede un rato mirandole.... mi marido se habia excitado tanto mirandome que ahora se empezaba a tocar también..eso me excito de tal manera que me incito a seguir.... asi que cogi el relato nuevamente y segui leyendo...

Reconozco que en el salon habia un clima de morbo complice los dos mirandonos sin tocarnos...

Mientra leia volvi a posar mi mano en mi sexo todo mojado , mis pezones se estaban poniendo tan duros que jamas los habia tenido asi se notaban entre mi camison de seda. Tenia ganas de que pusiera su lengua en ellos, los manoseara, tocara, besara pero el seguia tocandose muy excitado y solo miraba...lo que leia en el relato hacia que me sintiera identificado con el... 
 
   

Mis manos seguian recorriendo mi sexo una y otra vez mientras leia otra parte del relato, hice algo que nunca habia hecho...me excito tanto la situacion que yo misma hacia lo que leia, fui bajando mi mano hasta mi culo.. fue increible, despacio con un dedo me fui tocando el ano mientras con la palma de la mano me rozaba el coño, hacia movimientos de arriba abajo, mis nalgas se levantaban y volvian a bajar como tratandome de penetrarme yo misma, apretaba mis muslos sobre mi mano y con un dedo tocaba mi ano muy despacio jugando con el, no daba credito a lo que estaba haciendo, pero os puedo decir que estaba excitadisima....nunca me habia tocado esa parte y ahora estaba sola con mi marido enfrente masturbandose como loco viendome en esa situacion....
No se como aguantaba para no venirse junto a mi. No sabia si llegaria meterme el dedo dentro del ano, era sensacional todo aquello, con la palma de la mano llegaba a tocarme el clitoris y con los dedos llegaba entre mis nalgas y al mismo tiempo el relato en la otra mano...era increible...

Me sentia como poseida, mi lengua pasaba por mis labios una y otra vez al mismo tiempo que me los mordisqueaba.. entonces volvio a suceder..tuve que dejar el relato porque note que me llegaba otro orgasmo, el segundo. Era la primera vez que iba tener mas de uno y no quise desaprovecharlo, grite y gemi repetidamente; casi rompia la braga del movimiento de la mano dentro... uffffff... me quede sobre el sofa jadeando y mirando a mi marido que seguia con su pene en la mano masturbandose como un loco..

¿Q podia hacer? ¿seguia leyendo el relato? el no decia nada, su mirada de placer lo decia todo, hasta su pene me parecia ahora mas grande de lo normal, era como un desconocido para mi..y yo me sentia como si fuera una desconocida para el. Yo seguia excitadisima aun, no podia comprender lo que me estaba pasando...
Me quite la braga, sentia que necesitaba mas y volvi a coger el relato me estaba volviendo loca por seguir leyendolo, la situacion lo merecia y he de reconocer que seguia super excitadisima.
 


Mi mano se poso sin mas sobre mi sexo, era como un ritual, mientras seguia con la lectura, que por cierto cada vez era mas excitante y perversa y ahora con todo el descaro del mundo y con mi marido mas salido que nunca, el se quito la ropa y se tumbo enfrente de mi. Me sentia tan libre en esos momentos que intente emular lo que leia en el relato, mi dedo pulgar se fue introduciendo en el interior de mi vagina y mientras poco a poco con otro dedo q estaba todo humedo de mis flujos entro perfectamante en mi ano, haciendo un especie de tenaza con la mano.Asi como si fuera penetrada por dos, seguia tocandome, no se ni como podia leer, pero el relato me estaba volviendo loca de placer, era como si yo misma estubiera en el, buscaba algo dentro de mi, justo alli donde mi dedo gordo empujaba pero lo hacia con suavidad para si poder seguir leyendo y al mismo tiempo con un placer dentro de mi que parecia inacabable. Queria descubrir cada rincon de mi cuerpo seguia manoseandome la vagina y el ano y mientras a veces quitaba la vista del relato y veia a mi marido que seguia observandome y haciendo casi lo mismo que yo hasta mire que habia puesto su mano en su ano al mismo tiempo que se masturbaba.


Y volvi a encontrar el placer con un dedo metido en mi vagina y otro en mi ano a la vez, casi se tocaban sentia su roce entre ellos, el uno con el otro, volvio la locura, fue tan rapido que casi rompo el relato del apreton que le di, me estaba llegando otro orgasmo bestial, grite y empuje con fuerza mis dedos uno sobre el otro... me dieron tanto placer que parecia que estaba poseida por dos hombres a la vez.....

No me lo podia creer... todo aquello por un relato erotico, y aun no habia acabado de leerlo, me sentia libre disfrutando como jamas lo habia hecho.. por un momento quise ser penetrada por ese pene tan grande y dura que tenia enfrente, pero al mismo tiempo todo era tan morboso y caliente que preferia verlo a él correrse enfrente de mi, que disfrutara de mi mirandome como si fuera otra mujer...


Recogi el relato del suelo, con los nervios casi ni encontraba la pagina por la que iba, segui con la lectura...mientra el no paraba de tocarse, su glande esta al rojo vivo, sus testículos parecia que iban a reventar, sabia que no podia aguantar mucho mas y eso me excitaba mucho, verlo delante de mi hacer algo que no le habia visto hacer jamas. Eramos como dos desconocidos llenos de placer y morbo.

Volvi de nuevo con mi mano hacia mi sexo, queria llenarlo de nuevo, mi clitoris estaba fuera completamente, lo notaba, jugaba con el era todo placer y sexo, no habia palabras de cariño, en realidad no habia ninguna, solo sexo. Seguia jugando al mismo tiempo con mi lengua, mordisqueaba mis labios y miraba de vez en cuando a mi marido, le volvia loco cada vez que lo hacia. No daba crédito, con el relato en la mano leia como podia, volvia tocar mi sexo una y otra vez sucesivamante acariciando todos los pliegues de mis labios ,el clitoris, mis piernas se apoyaban en una mesita que tenia enfrente, estaba completamente abierta, introduje uno de mis dedos dentro empujando suavemente sobre mi y en direccion al ombligo, una y otra vez, jugaba con esa parte, metia y empujaba instintivamente e interiormente hacia mi, no entraba mucho solo como cinco centimetros, pero era algo raro lo que estaba encontrando de nuevo, segui sin parar, cada vez mas insistentemente....

Dios mio que placer!!!!, solo pude decir eso, el relato me cayo de las manos, no pude ni sostenerlo, habia encontrado algo ahi que mis manos empezaron a temblar, mire a mi marido el sabia que me estaba ocurriendo algo diferente, pues se puso loco de excitacion y a menearse el pene como nunca le habia visto con lujuria...mis dedos habian encontrado algo en mi interior que me estaba volviendo loca de placer... y sucedio. Algo habia alli que encontre todo el placer del mundo, mi marido se empezo a correr como un loco observandome, al mismo tiempo surgio de mi tal explosion que no sabia que pasaba exactamente, no se como describir aquello, gritaba y jadeaba, mis piernas se encogian y estiraban, mi dedo seguia tocandome, no se el tiempo que duro aquello, observaba a mi marido como me miraba y como su corrida salia una y otra vez a golpes de su mano, mientras mi cuerpo se convulsionaba de placer.


Quedamos tirados cada uno en su sofa, yo muerta completamente de placer y el por lo que veia igualmente, observe el relato tirado en el suelo, lo regogi como pude y vi que aun me faltaban un par de capitulos...
En la maquinaria de la empresa, Susy era sólo una arandela sujeta a los empujones del jefe. Además del bálsamo, le servía té verde y le contestaba con odio las llamadas de su esposa. También llenaba planillas, firmaba formularios y mantenía al día la agenda de las reuniones que se celebraban en el primer piso. Una mirada de su jefe bastaba para que Susy se acollarase el vestido y se pusiese en pose, de panza a la fotocopiadora; él cerraba las puertas, bajaba las cortinas, se aflojaba el cinto y marcaba cien en el contador de copias. Luego se inspiraba con los muslos de Susy achatados contra la pálida pared del aparato;
se regodeaba en las caderas ensanchadas por la flexión de la cintura y se dejaba llevar por el instinto que lo aturdía con promisoria eficacia; era tosco y taciturno, apenas sonreía al fervor de la fiesta. En cambio, ella era expresiva, exuberante, espaciosa, y siempre obtenía las cien copias de su propio ombligo que surgían mientras el jefe la estrujaba, yendo y viniendo como la luz de la máquina. Era entonces cuando se sentía más viva, más importante, casi imprescindible, y la vanidad le trepaba el tamaño haciéndole creer que el resto de su vida sería la prolongación de ese instante. Para el jefe, la descarga no era más que un mandado; él tenía una chequera, dos familias, tres pececitos. Pero no negaba que en esos momentos fueran uno, jadeando en una nube de asma con generosa avaricia.
Y llegó ese día en el que Susy sintió que no le bastaba asumirse imprescindible, e interpeló a su jefe por un futuro preciso que había fermentado sólo en su cabeza a la caza del favor fantasmal de una falacia. El jefe la despidió de inmediato, en silencio y sin sonrisas le señaló la salida. Ahora ella, con la pasión en coma y el dolor en punto, como si un solvente de odio le licuara la tinta del sentimiento, buscaba otra empresa; mientras tanto, él fotocopiaba otra historia.
Cuando regrese el viernes a casa después del trabajo ya no quedaba nadie en ella, mis padres y mi hermana se habían marchado ya a pasar el fin de semana a la casa de la playa. Yo preferí quedarme puesto que tenia planes para el sábado.
Sin perder ni un segundo me duche, me acomode y me puse a ver una película de mas de dos rombos aprovechando que por fin estaba solo. No había hecho mas que empezar a masturbarme cuando llamaron a la puerta, así que echando maldiciones por el camino fui a abrir. Al mirar por la mirilla vi que se trataba de Natalia ,la amiga de mi hermana, así que hice un esfuerzo por disimular la erección y la abrí.
Rápidamente pregunto por mi hermana y yo le conteste que estaba fuera, y que no regresaría hasta el domingo, entonces dijo que si podía llamarla desde casa, porque le había dejado unas prendas de ropa y las necesitaba. Mientras hablaba por teléfono me di cuenta de como se fijaba en lo que escondía bajo el pantalón, y yo, que no podía parar de mirar el vertiginoso escote que lucia, no hizo nada para evitarlo.

Cuando termino de hablar nos dirigimos a la habitación de mi hermana en busca de las prendas perdidas. Me agache para abrir el cajón que me indico y sin dejar que me levantara para que pudiera buscar lo que quería, se recostó sobre mi apoyando sus pechos en mi espalda, los apretaba con fuerza disimulándolo con que buscaba con insistencia entre los trapos, y cuando ya no podía mas, apareció una camiseta rosa de tirantes al grito de “¡esta es!”. Entones sin mediar palabra, se quito la camiseta que llevaba, y mientras yo miraba con cara de tonto los dos pechos que parecían desbordarse del sujetador, se puso la rosa riéndose mientras repartía su mirada entre el espejo y mi cara.

Fue entonces cuando como en un acto reflejo, le solté este afortunado chascarrillo, “que pena que no vinieras buscando un sujetador”, ella comenzó a reír y me dijo “¿para que?,¿para verme las tetas?, si es por eso solo tienes que decirlo”. Sin mas palabras empezó a quitarse la ropa mientras me miraba fijamente a los ojos con una sonrisa picara, hasta quedarse completamente desnuda. Se acerco a mi y agorándome el mas que evidente bulto de mi pantalón dijo, “¿y tu?, ¿no vas a enseñarme que tienes aquí guardado?”.

Se arrodillo frente a mi bajándome a la vez la ropa interior y el pantalón, por lo que mi miembro se alzo como un resorte que casi impacto contra su cara y sin mas demora comenzó a lamerlo suavemente, recreándose, sin apartar la mirada de mis ojos. Cuando me di cuenta de que no aguantaría mucho mas así, la tumbe sobre la cama de mi hermana, entre montones de peluches de colores, la separe las piernas y empecé a comer su coño, que ya estaba completamente mojado. Ella levantaba la cadera con fuerza sujetando mi cabeza para que no me separase ni un milímetro de lo que tenia que hacer y yo correspondí su entusiasmo introduciéndole dos dedos intentando (no se si con acierto) encontrar su punto “G”. Me incorpore y comencé a penetrarla muy despacio, para subir lentamente el ritmo en consonancia con sus gemidos, cada vez mas rápido, cada vez mas fuertes, hasta quedar rendidos.
intercambio de parejas

Caseras Encontradas en la Red

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Mi nombre es Sandra y me he enterado de la existencia del
grupo a través de una amiga que hace cornudo a su marido, que a su vez se entero
por otra amiga que también le pone la cornamenta al suyo y me intereso mucho
participar del Club. Por que?  Pues bien por que mi marido es el mayor CORNUDO que puede existir  desde un comienzo. 

Les voy a ir contando mi vida de a poco para que puedan ir entendiendo y  regocijándose con la CORNAMENTA que este tiene. 

Tengo 31 años, mido 1.69, peso 53, mis medidas son 97 – 63 – 85,  cabello  castaño claro, ojos Verdes. Estoy casada con Luis (34) desde hace ya 10 años, no  tenemos hijos todavía. Soy ejecutiva de una empresa internacional. Lo conocí a Luis cuando éramos muy jóvenes teníamos 15 y 18 respectivamente, nos  enamoramos y salimos hasta que nos casamos.Luis vivía con su padre y hermano ya que la mama había fallecido cuando era  pequeño, yo con mis padres y un tío hermano de mi madre.
Al tiempo de estar saliendo con Luis yo volvía a casa cada día más caliente de las franelas que nos pegábamos pero nunca pasaba de ahí. 
Un día llegue a casa  muy pero muy caliente y me encerré en mi cuarto a pajearme furiosamente cuando estaba en lo mejor jadeando fuerte ya que estaba solita, cuando de pronto abren  la puerta de mi cuarto y mi Tío me ve en plena faena.


Se acerco a mi me dijo que el calmaría mi calentura comenzó a manosearme, chuparme y finalmente me desvirgo. A partir de ese momento cada ves que llegaba  a casa muy caliente el que me cogía era mi tío.
 
Cuando tenía ya 19 años cogíamos con Luis y por otro lado me cogía también mi
tío, en ese momento un día ocurrió lo siguiente. Salimos una noche mi tío
Alberto, Luis y Yo como otras tantas veces fuimos al cine y me senté en medio de
los dos en determinado momento de la película siento que me están tocando una de
mis piernas y cada ves más arriba, yo me puse nerviosa y le dije a Luis que
estaba mi Tío que se comportara y el no me hizo caso al cabo de un rato me
estaba tocando la concha sin ningún reparo en ese momento mire a mi Tío, se
acerca y me dice, La estas pasando bien preciosa y sin más se acerco a mi boca y
me dio un chupón de novela. Luis al ver eso me comenzó a meter más adentro los
dedos en la concha, después de un rato me doy vuelta y Luis me comienza a besar
y siento la mano de mi Tío juntándose a la de Luis y me pajean en conjunto hasta
que llego a un bello orgasmo.

 Salimos los tres del cine muy contentos y sonrientes y al llegar a casa y a mi
cuarto Luis le dice a Alberto por que no entraba al cuarto con nosotros y me cogía. Así lo hizo y mi querido Luis se quedo mirando con su pija en la mano y pajeandose hasta que acabo.
Lo mire y le dije: te gusto lo que viste? Te gusto que te ponga los cuernos con
mi Tío? Bueno enterate que es Alberto el que me desvirgo y me coge desde mucho
antes que vos.
 

A Luis se le paro inmediatamente la pija y mientras me escuchaba se pajeaba
nuevamente. El al confirmarme que le había gustado se estaba poniendo
 

completamente a mi merced y fue en ese momento que mi Tío me dice, parece que a
tu novio le gusta que le pongas los cuernos.

 

Así que le pregunté: Te gusta ser CORNUDO y me contesto que el quería ser todo
lo que yo quisiera que fuera y que si mi placer era ponerle los cuernos entonces
que se los ponga que estaría feliz.

 

BUENO CORNUDOS AMIGOS POR HOY BASTA EN OTRO MOMENTO SEGUIRE CONTANDO MI
HISTORIA.

 

PD. No les escribí ayer por que estaba cogiendo en casa mientras hice que Luis
esperara en un bar hasta las 4 de la mañana.   BESOS A TODOS ESOS CUERNOS
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Llegamos, una casa humilde en lugano ella estaba de frente a la cama parada en el borde, Carlos me dijo hace lo que quieras, acepta lo que sea, Claudia era de piel muy suave, realmente era un gusto recorrerla lentamente, menudita diría 1.65 de alto, pelo por los hombros , caderas bien formadas, y un culo que parecía de bebe para recorrerlo en su redondez, mi homenaje en este relato a tan suave mujer, súper degenerada pero tan espectacularmente dulce que era un placer al mismo grado que el morbo.

Vestía solo sandalias, pollerita y remera, la tome de atrás, bese su oreja ,acaricie su pelo ,baje mis manos hasta su cintura ,miraba al cornudo y realmente no entendía como podía ser que alguien tan mágico se entregara de esa manera , solita abrió sus piernas invitando así a mis manos a recorrerlas ,todo deseo vivirlo repetía muy suavemente , mis dedos llegaron a su botoncito que por lógica estaba ya empapado ,baje su cabeza y la penetre con extrema dulzura pero poco tiempo, se la saque y sus manos vinieron solas a pajearme lentamente ,las mías en sus pechos , realmente jamás había hecho el amor de esa manera ,al punto de mirar al cornudo y sin hablarle agradecerle con gestos que entendía a la perfección .



Jugamos un rato largo con mas caricias, ella seguía de espaldas, dame tu culito le susurre al oído, si aquello era pura dulzura, que decir cuando se la metió atrás, como se movía, parecía un baile de enamorados, como si estuviéramos solos, que entrega tenia esa mujercita, comencé a subir el ritmo y ella a hablar mas fuerte, si sisis decía todo quiero vivirlo, se la saque y le pedí me la chupara pero estando los dos solos, el cornudo se fue.




Que armonía tenía su rostro, disfrute besándola en la boca, le dije que se tomara toda la leche que después la cogeria realmente fuerte, cuanta calidez esa boquita, parecía una niña en sus primeras mamadas, cuando lo hacen para descubrir, saber de que se trata , cuando explote en su boca ,seniti el placer de un enamorado inocente que le dice poemas de amor a su primer chica , termino y con su mayor dulzura me pregunto, te gusto así o preferís otra cosa?



Salimos y Carlos cornudo nos esperaba con mate, ella seguía vestida y se sentó en mis piernas, estando el en casa haremos lo que desees, jamás me veras sola dijo, respondí que para mi era un placer cogermela y que ella me hacia sentir que estábamos solos ya que podía hacer lo que quisiera cuando se me antojara, si dijo Carlos, lo que desees harás con ella, comencé a masturbarla hasta que la dulce claudia termino cabalgándome furiosamente, ese día me la cogi tres veces.



Para regresar solo tenía que avisarle por teléfono a ella que me decía en que horario estaba el cornudo, al comienzo su dulzura me hacia dudar de cuan degenerada se animaba a ser, Pero un día que me quede a dormir con ellos, claudita al medio abrazada a mi, apoyada en mi pecho, esa noche la trate de puta reventada, pero terminamos riéndonos ya que me gano y supero su ternura , la naturalidad de Carlos era realmente para respetarlo y asi se lo dije , de madrugada se fue dejándonos solos ,arreglen Todo lo que les gustaría hacer ,por el respeto que nos tenes los dejare solos esta vez y confiare si traes mas gente , podes hacer lo que quieras , pero yo estaré presente siempre .
Esa mañana me dio tanto placer, tanta entrega, tanto amor, morbo y sexo, fue realmente muy especial, autentica, todo lo hacia con sentimiento, le dije solo vendré con mas gente cuando vos me lo pidas, me contó que varias veces habían jugado como cuando comenzamos, que sus cuñados y amigos del cornudo conocían el placer de tenerla, reconoció haber sentido mi tendencia hacia otros juegos y que los aceptaba solamente cuando estuviéramos los tres solos, que me aceptaba como su segundo esposo ,como el único hombre que podría disfrutarla libremente , de gozarla sexualmente .



Así fue, cuando yo estaba con ellos era su esposo, todo el tiempo ella a mi lado, llegue a pasarme fines de semana completos en su casa, elegir que cocinaría, le llevaba bolsos de ropa para lavar y planchar, no podía ser brusco con ella, pero si le gritaba, abofeteaba o castigaba si hacia algo mal, para ver televisión, escuchar música o conversar , ella siempre debía estar en polleras sin nada arriba y sentada en mis piernas o apoyada chupándomela , para hablar de sus proyectos personales ,ambiciones de estudios o propias de su inteligencia y juventud , lo hacíamos solos y en la cama donde ella llegaba completamente desnuda ,después de avisarle a Carlos que no nos interrumpiera .
Todo lo vivimos en casi diez años, la enfieste con diferentes amigos, una sola vez vivió la sensación de estar con otra mujer y yo juntos, a pesar de todo siempre fue pura dulzura, que ser tan especial era y supongo seguirá siéndolo.
Fue mi esposa tiempo completo estando yo en su casa, la que logro que lo degenerado brillara de pureza, la mujer que me entrego todo de si misma, su cuerpo, su interior, su vida en ese tiempo, sus sueños futuros ,fue un cornudo a quien respeto como hombre , los recuerdo con una sonrisa siempre , y algo de nostalgia debo reconocerlo
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