jueves, 26 de octubre de 2017

culeate a mi esposa un relato muy caliente las fotos son de Internet no corresponden al relato

intercambio de parejas
Hola, quisiera empezar este relato diferente a lo que lo hace el común de la gente, que es describiéndose, pero entiendo lo importante de hacerlo para generar algo de placer y expectativa que genere el mismo en la gente. Somos una pareja de Colombia y vivimos en Bogotá, un país que apenas despierta al movimiento swinger o de intercambio, por su puesto el tema es difícil en nuestro país y públicamente muy escondido, así que el tema de mi escrito casi que es un sacrilegio, Los cornudos, o los cuernos. Este tema empezó a inquietarme desde hace tres años por los videos, los programas internacionales, casuales, que hemos visto del mismo aquí.
Hola, quisiera empezar este relato diferente a lo que lo hace el común de la gente, que es describiéndose, pero entiendo lo importante de hacerlo para generar algo de placer y expectativa que genere el mismo en la gente. Somos una pareja de Colombia y vivimos en Bogotá, un país que apenas despierta al movimiento swinger o de intercambio, por su puesto el tema es difícil en nuestro país y públicamente muy escondido, así que el tema de mi escrito casi que es un sacrilegio, Los cornudos, o los cuernos. Este tema empezó a inquietarme desde hace tres años por los videos, los programas internacionales, casuales, que hemos visto del mismo aquí.
Ya les he contado esta historia a muchos señores en Colombia los cuales he contactado por chat y antes por la página de internet, después de casi dos años de rogarle a mi esposa finalmente logré convencerla para que se dejara culear de otro hombre en mi presencia. Si  a cada contacto, señores o amigos, para que se culeen a mi mujer les tengo que echar el rollo para que comprendan, primero lo que buscamos y segundo como llegamos a este delicioso mundo y lo mucho que lo hemos logrado disfrutar.
Mi esposa tiene 38 años, yo 45 y hace 17 años somos casados, tenemos dos hijos varones y una familia normal como todo el mundo, hace casi tres años tuve la oportunidad de realizar un trío con una pareja y además las muchas películas y relatos del tema me hicieron empezar a soñar con la posibilidad de ver a mi esposa clavándose la verga de otro hombre. Duré dos años largos tratando de convencerla, al principio fui tildado de loco, de enfermo y los primeros meses pensé que se me acabaría el matrimonio por esta locura, pero después de ese tiempo y de algunas estrategia como llevar revista de contactos a casa, películas, empezar a comprarle ropa cada vez más atrevida que al principio usamos para nuestras experiencias, fue tal vez logrando despertar en ella la sexualidad dormida y que ella desconocía.
No los aburriré detallando esta situación, pero les digo que después de dos años logré que mi mejor amigo empezara a culearse a mi mujer y desde entonces hemos abierto nuestro mundo sexual y nuestro matrimonio se ha convertido en un compinche para nuestros momentos placenteros compartiendo a mi esposa con otros. Debo  aclarar que a pesar de haber entrado en esta dinámica no tenemos muchas experiencias o no hemos compartido con mucha gente ya que somos tremendamente selectivos y cuidadosos por temor a los problemas sociales y a las enfermedades, por supuesto cuando encontramos una amigo o compinche ideal disfrutamos de manera amplia y abierta sin límites y con todo el morbo posible.
Empecé por llevar revista y cada que podía le ponía el tema y cuando estábamos culeando siempre intentaba decirle algo sobre verla con otro, inicialmente fracase, pero casi al año, le empecé a comprar tanguitas, calzoncitos con transparencias, en licra y ella empezó a ponérselos para complacerme y tener sexo los dos, luego le compré falditas cortas, minis,  apretaditas otras sueltas pero alticas, ligueros, blusitas con transparencias, top y todo esto accedía después de mucho molestarla a usarla solo cuando teníamos sexo los dos.
Más adelante cuando empecé a comprar revistas de contactos. Ella no le gustaba mirarlas, me trataba de loco, pero yo las dejaba en casa con alguna marca para saber después si las veía y descubrí muchas veces que así fue, le compré un consolador mediano color piel, casi se va de espalda y me reprochó, pero unos meses después logré que dejara que lo usáramos en nuestra intimidad, hasta que una noche nos tomamos unos traguitos, yo lo tenía todo preparado, vimos una película y calientes, ella con liguero y unos calzoncitos rosaditos.
La familia había llevado a pasear los niños y regresarían hasta el siguiente día, estando bien calientes la empecé a penetrar ella sobre mí y sobando su huequito del culo lo unté de saliva y luego en la arrechera sobaba el consolador tratando de clavárselo, ella dijo que le dolía así que con aceite le engrasé el culito y empecé a meterle el consolador, suspiró y sin decir nada se lo dejó clavar y yo muerto de la arrechera empecé a decirle así, culeátela, comete a mi mujer, clávala bien rico, ella no comentó nada pero lo hicimos con gran pasión y largo, después ni una palabra del tema, hasta la nueva culeada.
Un día de esos que estábamos solos en casa y arrechos, ya para entonces ella había empezado a perder timidez y a vestirse algo más sexy en el diario, yo había hablado antes con algunas parejas y una quería ayudarme a convencer a mi esposa, la señora con la cual había yo hablado dos veces por teléfono, me dijo que cuando quisiera los llamara que ellos la convencían o le contaba sobre esto, que no me desanimara.  Así fue esa noche tomamos unos tragos, ella sexy con ligueritos,  rica, un putón de hembra como siempre la he considerado, digna de comerse las mejores vergas, por que una mujer con ese culote merece lo mejor. En la arrechera le dije porqué no hablaba con la pareja que comprobábamos si es o no era esto de los contactos, por supuesto se asustó, que no como se me ocurría, yo decidido marqué y puse alta voz, me contestó el señor y lo saludé, le comenté que era por el anuncio y que estaba con mi esposa, que éramos inexpertos y queríamos saber del asunto.
El me saludó y me preguntó datos básicos como quienes éramos y nuestras edades, mi esposa al lado mío me apretaba el brazo  casi pellizcándome asustada, pero ponía atención a la conversación, le comenté que como pareja queríamos intentar algo como lo que ellos planteaban en el anuncio, que la idea era mía y quería ver a mi esposa culeando con otro, ver como otro la acariciaba, cogía su culito y luego la clavaba, ella me apretaba duro como desaprobando lo que yo decía, el señor muy amable me dijo, huy rico, la verdad ya lo hemos hecho y lo disfrutamos muchísimo, ¿quiere que mi esposa se los cuente? y nos pasó a su señora, mi esposa no lo podía creer, ella nos saludó muy formal y nos dijo que era la mejor experiencia, que ella disfrutaba mucho de coger con otros hombres, que eso arrechaba a su esposo, que al principio ella tampoco quería, que le parecía una locura, pero que ahora no encontraba el momento de estar bien ensartada en una buena verga, delante de su marido. La charla duró como una hora nos dijeron de todo y al final ella le dijo a mi esposa que no fuera tonta, que aprovechara, por que pocos hombres eran tan buenos como yo que la quería complacer, quedó de que la podía llamar cuando quisiera para seguir hablando y ella contarle las vivencias de ellos.
Esa conversación fue deliciosa, yo estaba que me reventaba de la arrechera así que esa noche le chupé la raja a mi esposa, el culito, le hice la rusa, le di por todos lados, la clavé a la vez por el culo y la raja con la ayuda del consolador, mientras que gritaba, dale duro Carlos, culeátela, en fin fue delicioso, ella no decía mucho pero cogimos como dos horas esa noche, lo que de alguna manera me hizo sentir que las cosas estaban por buen camino. Los días siguientes  o las culeadas siguientes empezaron a tener el toque del trío y ella se arrechaba aunque no comentaba nada y solo gozaba mucho. Llamé a la señora y me contó que ellas habían hablado en dos ocasiones y las cosas que mi esposa le preguntaba entre ellas si era cierto y que le gustaba hacer, así que entendía por ella se arrechaba cuando culeábamos.
Para no alargar el cuento, mi esposa aceptó que lo hiciéramos con alguien más, se lo propuse a mi mejor amigo y ahí empezó el otro problema, él no lo podía creer, duré seis meses convenciéndolo hasta que lo hicimos un diciembre, debo confesar que las primeras tres veces no fue tan placentero, nos asustamos mucho y después ni comentábamos el tema con mi esposa, hasta el tercer encuentro fue que las cosas se pusieron buenas y disfrutamos realmente, ya mi esposa empezó a gritar y pedía que la claváramos, que le diéramos más duro, a pedir verga y a decir palabrotas que jamás se había atrevido a usar y en casa comentábamos de lo rico y como disfrutamos la experiencia, desde entonces supe que había logrado sacar la puta que habitaba en mi esposa, hoy ella reconoce que le gusta, y hemos logrado una empatía sexual muy rica.
Sé que muchas personas no logran entender todo el morbo y el placer que se encuentra detrás de este tipo de situaciones y juzgan a las personas que gozamos nuestra intimidad de esta manera, pues quiero contarles que somos personas comunes y corrientes, que nos atrevemos a disfrutar nuestras fantasías y que la verdad consideramos que esto ha enriquecido nuestras vidas y nuestra relación, a las parejas que  estén indecisas y quieran conocer más de nosotros o de nuestras experiencias no tengan miedo de contactarnos, así como una vez alguien nos ayudó, también queremos aportar a los demás.
Como hombre y como cornudo debo reconocer que es demasiado placentero poder compartir el culo de la mujer con otros hombres, verla acariciada, ver como otro enrolla sus calzones en sus rodillas o tobillos mientras le da una sabrosa mamada a su deliciosa y rasurada chochota o le empuja centímetro a centímetro de gruesa gorda y venosa carne en la raja a lo más amado por uno y ella gritando como una zorra en celo y pidiendo ser bien cogida como no es capaz de hacerlo su cabrón esposo.
Poderla grabar o hacerle un par de fotos culeando con otro malparido mientras ella gime y se enloquece de placer y después en la intimidad mamar las tetas que otro mamó, chupar su raja, esa misma que estuviera ensartada hace unas horas mientras ella nos cuenta como disfrutó, como se tragó esa verga y lo que le hizo sentir ese otro macho.
Solo los cornudos me entenderán y aquellos que han aprendido a disfrutar de su mujer con otros o las que disfrutan a sus maridos clavando otras putas. Nosotros vivimos en Bogotá a ella se la han comido cuatro señores, mi mejor amigo en muchas ocasiones y es con quien mantenemos mejor relación por ser el primero, porque es  bien dotado, porque nos hemos entendido y hemos logrado buena empatía, hemos aprendido juntos a tener muy buen sexo y hacer locuras.
La otra persona es un compañero de trabajo de ella, un negro muy bien dotado porque ella quería que un negro le partiera el culo a vergazos y el hombre es muy serio, de vez en cuando la clava en la oficina, mi sobrino un joven muy caliente, al principio intenso pero logramos amoldarlo sin que nos meta en problemas y por correo hemos conocido gente con los cuales hemos morboseando y esperamos formar un grupo de unos seis o siete para que ella, que ahora es la que me pide vergas, pueda saborear otras experiencias y otras vergas, yo pueda gozar mis cuernos y así todos felices.
Nos gustaría mucho poder tener amigos de Bogotá, solo señores serios, sin nada de homosexualismo, parejas o mujeres, los señores solo responderemos a quienes nos envíen sus teléfonos fijos para llamarlos, no nos gusta mostrarnos por cam, ni largos correos, solo queremos sexo real. Bogotá Colombia, somos Marisol Y Guillermo, con placer ofrezco el culazo de mi mujer, una zorra de 1,70, culona, tetas 36b, cabello largo, gordita pero putona, trigueña, la autentica come vergas colombiana. Por eso me siento feliz y caliente de poder decir con orgullo de cornudo cabrón, culeate a mi esposa.
Ya les he contado esta historia a muchos señores en Colombia los cuales he contactado por chat y antes por la página de internet  después de casi dos años de rogarle a mi esposa finalmente logré convencerla para que se dejara culear de otro hombre en mi presencia. Si  a cada contacto, señores o amigos, para que se culeen a mi mujer les tengo que echar el rollo para que comprendan, primero lo que buscamos y segundo como llegamos a este delicioso mundo y lo mucho que lo hemos logrado disfrutar.
Mi esposa tiene 38 años, yo 45 y hace 17 años somos casados, tenemos dos hijos varones y una familia normal como todo el mundo, hace casi tres años tuve la oportunidad de realizar un trío con una pareja y además las muchas películas y relatos del tema me hicieron empezar a soñar con la posibilidad de ver a mi esposa clavándose la verga de otro hombre. Duré dos años largos tratando de convencerla, al principio fui tildado de loco, de enfermo y los primeros meses pensé que se me acabaría el matrimonio por esta locura, pero después de ese tiempo y de algunas estrategia como llevar revista de contactos a casa, películas, empezar a comprarle ropa cada vez más atrevida que al principio usamos para nuestras experiencias, fue tal vez logrando despertar en ella la sexualidad dormida y que ella desconocía.
No los aburriré detallando esta situación, pero les digo que después de dos años logré que mi mejor amigo empezara a culearse a mi mujer y desde entonces hemos abierto nuestro mundo sexual y nuestro matrimonio se ha convertido en un compinche para nuestros momentos placenteros compartiendo a mi esposa con otros. Debo  aclarar que a pesar de haber entrado en esta dinámica no tenemos muchas experiencias o no hemos compartido con mucha gente ya que somos tremendamente selectivos y cuidadosos por temor a los problemas sociales y a las enfermedades, por supuesto cuando encontramos una amigo o compinche ideal disfrutamos de manera amplia y abierta sin límites y con todo el morbo posible.
Empecé por llevar revista y cada que podía le ponía el tema y cuando estábamos culeando siempre intentaba decirle algo sobre verla con otro, inicialmente fracase, pero casi al año, le empecé a comprar tanguitas, calzoncitos con transparencias, en licra y ella empezó a ponérselos para complacerme y tener sexo los dos, luego le compré falditas cortas, minis,  apretaditas otras sueltas pero alticas, ligueros, blusitas con transparencias, top y todo esto accedía después de mucho molestarla a usarla solo cuando teníamos sexo los dos.
Más adelante cuando empecé a comprar revistas de contactos. Ella no le gustaba mirarlas, me trataba de loco, pero yo las dejaba en casa con alguna marca para saber después si las veía y descubrí muchas veces que así fue, le compré un consolador mediano color piel, casi se va de espalda y me reprochó, pero unos meses después logré que dejara que lo usáramos en nuestra intimidad, hasta que una noche nos tomamos unos traguitos, yo lo tenía todo preparado, vimos una película y calientes, ella con liguero y unos calzoncitos rosaditos.
La familia había llevado a pasear los niños y regresarían hasta el siguiente día, estando bien calientes la empecé a penetrar ella sobre mí y sobando su huequito del culo lo unté de saliva y luego en la arrechera sobaba el consolador tratando de clavárselo, ella dijo que le dolía así que con aceite le engrasé el culito y empecé a meterle el consolador, suspiró y sin decir nada se lo dejó clavar y yo muerto de la arrechera empecé a decirle así, culeátela, comete a mi mujer, clávala bien rico, ella no comentó nada pero lo hicimos con gran pasión y largo, después ni una palabra del tema, hasta la nueva culeada.
Un día de esos que estábamos solos en casa y arrechos, ya para entonces ella había empezado a perder timidez y a vestirse algo más sexy en el diario, yo había hablado antes con algunas parejas y una quería ayudarme a convencer a mi esposa, la señora con la cual había yo hablado dos veces por teléfono, me dijo que cuando quisiera los llamara que ellos la convencían o le contaba sobre esto, que no me desanimara.  Así fue esa noche tomamos unos tragos, ella sexy con ligueritos,  rica, un putón de hembra como siempre la he considerado, digna de comerse las mejores vergas, por que una mujer con ese culote merece lo mejor. En la arrechera le dije porqué no hablaba con la pareja que comprobábamos si es o no era esto de los contactos, por supuesto se asustó, que no como se me ocurría, yo decidido marqué y puse alta voz, me contestó el señor y lo saludé, le comenté que era por el anuncio y que estaba con mi esposa, que éramos inexpertos y queríamos saber del asunto.
El me saludó y me preguntó datos básicos como quienes éramos y nuestras edades, mi esposa al lado mío me apretaba el brazo  casi pellizcándome asustada, pero ponía atención a la conversación, le comenté que como pareja queríamos intentar algo como lo que ellos planteaban en el anuncio, que la idea era mía y quería ver a mi esposa culeando con otro, ver como otro la acariciaba, cogía su culito y luego la clavaba, ella me apretaba duro como desaprobando lo que yo decía, el señor muy amable me dijo, huy rico, la verdad ya lo hemos hecho y lo disfrutamos muchísimo, ¿quiere que mi esposa se los cuente? y nos pasó a su señora, mi esposa no lo podía creer, ella nos saludó muy formal y nos dijo que era la mejor experiencia, que ella disfrutaba mucho de coger con otros hombres, que eso arrechaba a su esposo, que al principio ella tampoco quería, que le parecía una locura, pero que ahora no encontraba el momento de estar bien ensartada en una buena verga, delante de su marido. La charla duró como una hora nos dijeron de todo y al final ella le dijo a mi esposa que no fuera tonta, que aprovechara, por que pocos hombres eran tan buenos como yo que la quería complacer, quedó de que la podía llamar cuando quisiera para seguir hablando y ella contarle las vivencias de ellos.
Esa conversación fue deliciosa, yo estaba que me reventaba de la arrechera así que esa noche le chupé la raja a mi esposa, el culito, le hice la rusa, le di por todos lados, la clavé a la vez por el culo y la raja con la ayuda del consolador, mientras que gritaba, dale duro Carlos, culeátela, en fin fue delicioso, ella no decía mucho pero cogimos como dos horas esa noche, lo que de alguna manera me hizo sentir que las cosas estaban por buen camino. Los días siguientes  o las culeadas siguientes empezaron a tener el toque del trío y ella se arrechaba aunque no comentaba nada y solo gozaba mucho. Llamé a la señora y me contó que ellas habían hablado en dos ocasiones y las cosas que mi esposa le preguntaba entre ellas si era cierto y que le gustaba hacer, así que entendía por ella se arrechaba cuando culeábamos.
Para no alargar el cuento, mi esposa aceptó que lo hiciéramos con alguien más, se lo propuse a mi mejor amigo y ahí empezó el otro problema, él no lo podía creer, duré seis meses convenciéndolo hasta que lo hicimos un diciembre, debo confesar que las primeras tres veces no fue tan placentero, nos asustamos mucho y después ni comentábamos el tema con mi esposa, hasta el tercer encuentro fue que las cosas se pusieron buenas y disfrutamos realmente, ya mi esposa empezó a gritar y pedía que la claváramos, que le diéramos más duro, a pedir verga y a decir palabrotas que jamás se había atrevido a usar y en casa comentábamos de lo rico y como disfrutamos la experiencia, desde entonces supe que había logrado sacar la puta que habitaba en mi esposa, hoy ella reconoce que le gusta, y hemos logrado una empatía sexual muy rica.
Sé que muchas personas no logran entender todo el morbo y el placer que se encuentra detrás de este tipo de situaciones y juzgan a las personas que gozamos nuestra intimidad de esta manera, pues quiero contarles que somos personas comunes y corrientes, que nos atrevemos a disfrutar nuestras fantasías y que la verdad consideramos que esto ha enriquecido nuestras vidas y nuestra relación, a las parejas que  estén indecisas y quieran conocer más de nosotros o de nuestras experiencias no tengan miedo de contactarnos, así como una vez alguien nos ayudó, también queremos aportar a los demás.
Como hombre y como cornudo debo reconocer que es demasiado placentero poder compartir el culo de la mujer con otros hombres, verla acariciada, ver como otro enrolla sus calzones en sus rodillas o tobillos mientras le da una sabrosa mamada a su deliciosa y rasurada chochota o le empuja centímetro a centímetro de gruesa gorda y venosa carne en la raja a lo más amado por uno y ella gritando como una zorra en celo y pidiendo ser bien cogida como no es capaz de hacerlo su cabrón esposo.
Poderla grabar o hacerle un par de fotos culeando con otro malparido mientras ella gime y se enloquece de placer y después en la intimidad mamar las tetas que otro mamó, chupar su raja, esa misma que estuviera ensartada hace unas horas mientras ella nos cuenta como disfrutó, como se tragó esa verga y lo que le hizo sentir ese otro macho.
Solo los cornudos me entenderán y aquellos que han aprendido a disfrutar de su mujer con otros o las que disfrutan a sus maridos clavando otras putas. Nosotros vivimos en Bogotá a ella se la han comido cuatro señores, mi mejor amigo en muchas ocasiones y es con quien mantenemos mejor relación por ser el primero, porque es  bien dotado, porque nos hemos entendido y hemos logrado buena empatía, hemos aprendido juntos a tener muy buen sexo y hacer locuras.
La otra persona es un compañero de trabajo de ella, un negro muy bien dotado porque ella quería que un negro le partiera el culo a vergazos y el hombre es muy serio, de vez en cuando la clava en la oficina, mi sobrino un joven muy caliente, al principio intenso pero logramos amoldarlo sin que nos meta en problemas y por correo hemos conocido gente con los cuales hemos morboseando y esperamos formar un grupo de unos seis o siete para que ella, que ahora es la que me pide vergas, pueda saborear otras experiencias y otras vergas, yo pueda gozar mis cuernos y así todos felices.
Nos gustaría mucho poder tener amigos de Bogotá, solo señores serios, sin nada de homosexualismo, parejas o mujeres, los señores solo responderemos a quienes nos envíen sus teléfonos fijos para llamarlos, no nos gusta mostrarnos por cam, ni largos correos, solo queremos sexo real. Bogotá Colombia, somos Marisol Y Guillermo, con placer ofrezco el culazo de mi mujer, una zorra de 1,70, culona, tetas 36b, cabello largo, gordita pero putona, trigueña, la autentica come vergas colombiana. Por eso me siento feliz y caliente de poder decir con orgullo de cornudo cabrón, culeate a mi esposa.
















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