viernes, 15 de septiembre de 2017

intercambio de parejas
tomado del facebook
RELATO ERÓTICO DE UNA MUJER MADURA: quisiera primero que nada presentarme, soy Sandra y tengo 5 años de casada, lo que me pasó hace un par de días fue algo totalmente fuera de lo común y por obvias razones no lo puedo contar a nadie que me conozca, pero a ustedes si:


Andres es mi asistente, soy abogada y doy clases en la facultad de Derecho, ahí conocí a Andres, él fue un alumno modelo y cuando se graduó me pidió trabajo en mi despacho, así que desde hace casi un año trabaja para mi.


Es un joven Guapo y delgado y claro le exijo que siempre valla bien vestido, con traje y corbata, aquel día nos preparábamos para una importante audiencia por lo cual trabajamos hasta tarde, hasta que no quedaba nadie en el despacho, ya a solas y con todo el día con tacones y ropa ajustada, decidí ir al baño y ponerme cómoda, me quité la tanga y desabroché el brasier, me quedé con la falda y me puse el saco para que Andres no notara que no tenía abrochado el brasier, el también se puso cómodo, se quitó el saco y corbata y desabotono su camisa, en fin, nos encontrábamos trabajando y yo no podía dejar de verlo, creo que lo notó y se ofreció a darme un masaje, ya que me encontraba con mucho estrés.

Aun sentía su pene presionado contra mis caderas, no cabía mas en ese pantalón y ansiaba que yo lo liberara, yo traía para entonces la blusa desabrochada y la falda enredada en la cintura, me dí la vuelta y me puse en cuclillas, y como una colegiala traviesa le desabroché ese precioso pantalón, jamas hubiera imaginado encontrar aquello, un pene duro como una roca, venudo y grande muuuy grande, lo liberaba de su prisión y no pude evitar metérmelo completo en la boca, bueno al menos lo intenté por que era tan grande que me topaba en la campanilla, lo lamía como desesperada escuchando como se elevaba la respiración de Andres, 


entonces no pudo mas, tiró todos los documentos del escritorio, me levantó y me puso de espaldas, no me dijo nada, solo lo sentí entrar fuerte y duro por mi coño, una y otra ves, yo estaba contra el escritorio que se movía con cada empujón, sentía su pene topar con las paredes de mi interior, estaba apunto de venirme cuando paró!, se sentó en una silla y me atrajo hacía él, me senté de frente sobre su miembro maravilloso y empecé a brincar una y otra y otra ves, no podía parar, solo mi esposo sabe lo mucho que me gusta estar arriba y claro lo rápido que me vengo en esa posición, ésta no fue la excepción y me vine unas dos o mas veces no estoy segura.





Se puso detrás de mi y empezó a masajear mi espalda, me quitó el saco y seguro se dio cuenta que tenia desabrochado el sostén, por que empecé a escuchar su respiración algo agitada, el masaje se convirtió en toqueteo, y sentí su erección aprisionada en su pantalón, topando con mis nalgas, yo solo me repetía a mi misma “soy una mujer casada”, pero no podía evitar sentir que estaba completamente mojada, eché las nalgas para atrás


 para sentirlo y éste comprendió mis señales, bajó su mano hasta mis pechos y los acarició como si lo hubiera deseado desde que tomaba los apuntes de clases, yo no podía parar y me dejé llevar, tomé su mano y me metí un par de dedos a la boca, luego los llevé por debajo de mi falda, y casi se desmaya al enterarse que no traía ropa interior.



Mientras me tocaba los senos los lambía y jugueteaba, ah!! solo de recordar, sin sacarme su magnifico miembro se levantó conmigo en brazos y me hecho sobre el suelo, sentí en la espalda el piso frío y sobre mi su cuerpo caliente, y una ves mas empezó su cruel tortura, entrar y salir, una y otra ves. Me quitó la blusa y el brasier y aun con la falda enredada se corrió en mis pechos yo no podía creer lo que acababa de hacer, siempre fui una guarra pero desde mi matrimonio

nunca había engañado a mi esposo, pero la sensación era abrumadora, deliciosa, sin decir nada me levanté y me limpié toda aquella leche ardiente, Andres me ayudó a vestirme y yo a él y le dije, “bien entonces puedes ir a casa, mañana te quiero aquí temprano para revisar los últimos detalles antes de irnos a los juzgados, gracias por el masaje” y me fui a casa…

Desde aquel día no puedo dejar de ver a mi guapo asistente sin verle el bulto en su pantalón y me divierte ver lo grande que se pone cuando llevo aquella falda apretada, no se si pueda resistir mas tiempo sin otro encuentro.



la vida es una sola y hay que vivi
la

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